31 may 2020

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UN ADIOS SIN PÚBLICO

Aritz Aduriz celebrando uno de sus múltiples goles.

AFP / ANDER GILLENEA

El último ariete

Mónica Marchante

Después de 20 años de cabezazos extraordinarios, goles inolvidables, chilenas memorables, remates imparables, goles, compromiso, entrega, sacrificio hasta llevar al límite un físico como el suyo, Aritz Aduriz, el delantero eterno, el ariete por definición, se despide con un disparo seco sin torcer el gesto “Olvidémonos de los finales soñados, porque ya tendremos tiempo de despedirnos. Y sí, ha llegado la hora del adiós y así se acaba para mí este camino, inolvidable y maravilloso de principio a fin. Muchas gracias”. Qué lástima.

El maldito  coronavirus le impedirá despedirse como hubiera merecido, disputando su última final de Copa, frente al equipo de su ciudad natal. Su cadera necesita una prótesis. Es el alto precio que paga tras extender una carrera brillante hasta los 39 años. Y la última anécdota de una carrera peculiar que le llevó a debutar con la selección rozando los 30.

La foto de su vida

San Mamés se venía abajo en agosto cuando en una chilena espectacular Aritz daba la victoria a los leones frente al Barça en los últimos instantes del partido. Acababa de entrar al campo y Andoni Goikoetxea, sentado a mi lado en el palco, me lo cantaba “aquí viene el gol”. Y vaya si vino. Una foto para toda la vida.

En ese momento recordé otra gran tarde en San Mamés , era agosto de 2014 cuando en la previa de la Champions dos goles suyos dieron la victoria ante el Napoli y el acceso del Athletic a la fase de grupos tras perder la ida en el San Paolo.

Un año después un 'hat trick'  memorable en San Mamés en la Supercopa frente al Barça, junto con el gol del empate en el Camp Nou le dieron el título a los leones.

Los mejores frutos llegaron bien entrada la treintena, en su Athletic, tras jugar en Burgos,Valladolid, Mallorca y Valencia. Inolvidable su volea desde 35 metros en Marsella frente al Olympique en la Europa League, uno de los  goles que le hicieron ser el máximo goleador de aquel campeonato. ¡Gracias por tanto, eterno ariete!