02 dic 2020

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LA CLAVE

Pascal y Puigdemont, en el 2017, antes de su ruptura. 

La mala estrella de Puigdemont

Luis Mauri

El recién nacido Partit Nacionalista de Catalunya puede ser un lucero fugaz o bien un actor determinante en los dos grandes litigios que estrangulan la política catalana

Ha nacido una estrella. Puede que el Partit Nacionalista de Catalunya (PNC) sea un lucero fugaz, visto y no visto. O puede que su brillo se afiance en el firmamento catalán. La solución, dentro de unos pocos meses, el tiempo que se tomen Puigdemont (por medio de Torra, su vicario) o la justicia (por medio de Torra, su reo) en auspiciar elecciones en Catalunya.

El fragor combinado del combate contra el coronavirus y de la guerra eterna entre los dos socios del Gobierno catalán (JxCat y ERC) ha puesto sordina al nacimiento del PNC. Este novísimo actor puede ser determinante en los dos grandes litigios que estrangulan la política catalana. El que se libra en la falla electoral que parte Catalunya en dos, y el que enfrenta a republicanos y posconvergentes por el cetro nacionalista.

El PNC nace con el aliento de dirigentes de la extinta Convergència condenados al ostracismo por Puigdemont o directamente pasados por la quilla por discrepar de su dictado, como PascalCampuzano Xuclà. Nacionalistas pragmáticos, los promotores del PNC añoran la dimensión de catch-all-party del que fue durante décadas partido hegemónico, hasta que Artur Mas lo llevó contra las rocas. Y niegan el mantra de Puigdemont y Torra de que el gradualismo es una vía muerta.

"Yo no soy idiota"

El nacionalismo catalán siempre ha sentido una fascinación acomplejada por el vasco. Los impulsores de esta suerte de escisión del PDECat sienten directamente envidia del PNV, un partido plusmarquista en rentabilidad que no se pierde en los esteticismos románticos que tanto encandilan a sus homólogos catalanes. "Yo también soy independentista, pero no idiota: la independencia no llegará de hoy para mañana", sentenció recientemente el peneuvista Aitor Esteban en Barcelona.

Hay inquietud en el conglomerado PDECat-JxCat-Crida. El que pudiera ser el asalto definitivo en el combate contra ERC está a la vuelta de la esquina. Nunca es buen momento para fugas electorales, pero este lo es menos que ningún otro.