14 ago 2020

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Vivir en el margen

Unas veinte personas escuchan el recuento de los educadores sociales, frente a las puerta del recurso habilitado para la operación frío, la noche del miércoles.

JOAN MATEU

Mi amigo Alfonso confinado

Imma Sust

Ya ha encontrado un nuevo hogar y da las gracias al mundo por ello. Siempre mirando el lado positivo de todo. Qué ser más maravilloso mi amigo Alfonso

Ya os hablé un día de mi amigo Alfonso. El hombre que vive en la calle, dentro de un cajero automático abandonado en el barrio de Gràcia. No vive nada mal. Su pisito está equipado con todo lo necesario. Muchos libros y el amor de sus perros Thor y Ulises. A Alfonso nunca le falta de nada, pero cuando empezó el confinamiento pensé mucho en él y no pude evitar pasarme un día a saludarle, aprovechando una visita al dentista. Estaba igual que siempre. Con sus mismas rutinas. Feliz. Le dije que le iba a comprar comida y su respuesta fue la de siempre: “Si no necesito nada, no pido nada. Pero gracias”.

Me alegró tanto saber que seguía allí, que los vecinos lo cuidaban, que la policía le protegía y que todo estaba como siempre. Me fui a casa mucho más tranquila. La sorpresa  ha sido cuando me lo he vuelto a encontrar y me ha contado que un vecino lo ha denunciado. En esos casos, por lo visto, la policía sí actúa y le han pedido amablemente que se marche. ¡Me da tanta pena y me parece tan injusto! En las pasadas fiestas de Gràcia, decoramos una calle igual que su casa. Tiene un montón de arte. Libros, poemas, dibujos, reflexiones, plantas… ¿Que harás con todo esto?, le pregunto. “Pues me lo llevaré a mi nueva casa. Me dan 15 días de tiempo”, me contesta sonriente.

Por lo visto, ya ha encontrado un nuevo hogar y da las gracias al mundo por ello. Siempre mirando el lado positivo de todo. Qué ser más maravilloso mi amigo Alfonso. Todo lo contrario debe ser quien lo ha denunciado. No sé quién eres, pero te imagino amargado, solo y sin nadie que te quiera. Con la rabia de ver a un hombre que aparentemente no tiene nada pero que en realidad lo tiene todo. Supongo que eso es lo que te fastidia y por eso lo denuncias y consigues que le echen de su hogar. Alfonso, Thor y Ulises, sé que estaréis bien. Pero en el barrio de Gràcia os echaremos mucho de menos. Pasaos de vez en cuando, que esto no sea un adiós para siempre. ¡Nos vemos pronto!