29 sep 2020

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ERC y JxCat, elecciones y pandemia

Condenados a entenderse

LEONARD BEARD

Condenados a entenderse

Anna Cristeto

La ciudadanía está más preocupada por la remontada económica que por el devenir político

A medida que se avanza en la desescalada, la actividad económica se despereza con lentitud en un panorama incierto que ha puesto súbitamente a miles de familia en las colas por alimentos. El Gobierno de coalición hace equilibrios para sacar adelante medidas de auxilio social y económico ante un hemiciclo receloso de prestar apoyos.

Sánchez ha leído la situación y ahora es mayor su predisposición a incorporar propuestas externas y a compartir el cuestionado mando único. Así se entiende el puntual respaldo de Cs o la negociación exprés abierta con ERC para sumarles a la prórroga final del estado de alarma que se planteará el miércoles. La posibilidad de generar consensos es, por ahora, una posibilidad remota a pesar de una pandemia que lo desbarata todo. En este punto de la reconstrucción sí cabe esperar capacidad de gestión y habilidad para tejer ciertas complicidades en lo esencial.

La ciudadanía está más preocupada por las consecuencias económicas que por el devenir político. La encuesta del Gesop que publica este lunes EL PERIÓDICO muestra un pesimismo en escalada -más de la mitad cree que harán falta dos años para remontar esta crisis- mientras que se registran pocos cambios en sus preferencias políticas.

En clave catalana, un dirigente republicano comenta que la gestión de esta crisis desgastará a todos los actores y no esconde su escepticismo ante la etiqueta de gestor que se ha construido el presidente Quim Torra en las últimas semanas. “Se le acabará pronto”, sentencia. Los dos socios de Govern asumen que la prioridad es la lucha contra el virus pero a nadie se le escapa que la otra batalla, la electoral, sigue latente y condicionará el camino de la reconstrucción. Por eso entre críticas a la gestión del Gobierno central se cuelan mensajes cruzados sobre la cita electoral.

Los republicanos insisten en que solo buscan clarificar escenarios y ello conlleva pactar una fecha, un biorritmo que no comparten desde JxCat, que ven viable posponer la cuestión hasta después del verano. En el trasfondo, los posconvergentes también persiguen proyectar una imagen de solidez y contraponerla a los errores que pueda cometer ERC en 'conselleries' de peso en la pandemia, como Salut, Treball i Afers Socials y Educació. Ambos partidos están de acuerdo, eso sí, en que la falta de confianza que adujo Torra para poner fin a la legislatura en diferido permanece.

La fecha de las elecciones es solo un desencuentro más entre dos formaciones que llevan años disputándose la batuta del independentismo. Sus sedes, que se encuentran una frente a otra en la calle Calàbria de Barcelona, apenas están a veinte metros. Prácticamente a esa misma distancia se encuentra el bar La Extraña Pareja, título del clásico de Neil Simon en que dos hombres de estilos de vida incompatibles se ven obligados a compartir piso. ERC y JxCat también están condenadas a entenderse: ahora por la emergencia del momento y después si quieren conservar su mayoría parlamentaria, más si cabe con la posible entrada en escena del Partit Nacionalista de Catalunya. No sabemos cómo evolucionará la situación sanitaria en otoño pero el paso por las urnas no podrá demorarse mucho más.