04 ago 2020

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Análisis

Planificar ante el aumento de impuestos a la empresa familiar catalana

Aj. de Mataró

Planificar ante el aumento de impuestos a la empresa familiar catalana

Antoni Murt

El pasado 30 de abril se publicaron los Presupuestos de la Generalitat para el año 2020 y entraron en vigor una serie de novedades fiscales. Aquí nos referiremos a las que afectan al impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD) y especialmente al impacto que pueden tener en la transmisión de la empresa familiar.

En primer lugar, se reintroducen los coeficientes multiplicadores por patrimonio preexistente aplicables a descendientes, cónyuges y ascendientes. Dependiendo del patrimonio que tuvieran antes de heredar o recibir una donación, el coste se incrementará entre un 10% y un 20%.

En segundo lugar, se reduce la bonificación por parentesco para los descendientes de 21 años o más y para los ascendientes. Hasta ahora, podían aplicar una bonificación que oscilaba entre un 99%, cuando la base imponible no superaba los 100.000 euros y un 20% cuando era superior a 3 millones de euros.

Con la nueva norma, la bonificación por parentesco es a lo sumo del 60% cuando el tramo no supere los 100.000 euros, y se va reduciendo progresivamente
hasta un 0% cuando la base imponible alcance los 3 millones de euros. A efectos orientativos, un hijo que recibe una herencia de 500.000 euros pasará de tributar unos 3.000 euros a unos 27.000.

En tercer lugar, la bonificación por parentesco deja de ser compatible con las reducciones en la base imponible, como la del 95% de empresa familiar, excepto con la de vivienda habitual del causante. Así, a partir de ahora, los herederos que opten por aplicar la reducción del 95% al valor de la empresa familiar ya no podrán, adicionalmente, bonificar su cuota por razón de parentesco.

Esto puede suponer un incremento del coste fiscal para aquellos que hereden una empresa familiar junto con otros activos, con un impacto que deberá determinarse caso por caso, analizando si resulta más beneficioso aplicar la reducción de empresa familiar o la bonificación por parentesco sobre la totalidad de los activos.

Este análisis deberá realizarse a conciencia, y respecto de varios aspectos, como el alcance de la reducción de empresa familiar en relación con los posibles activos no afectos o la correcta valoración del negocio, ya que una vez se haya optado por una u otra posibilidad, la opción no podrá modificarse ni siquiera a raíz de una inspección posterior.

Toda modificación tributaria obliga al contribuyente responsable y bien informado a revisar su situación para adaptarla a la nueva realidad. Así, no deberían dejar de valorarse alternativas de legitima planificación patrimonial encaminadas a la preservación de la empresa familiar, como la posibilidad de transmitir el patrimonio empresarial en vida a través de una donación o pacto sucesorio, o la posibilidad de distribuir la herencia entre distintas generaciones para maximizar las reducciones y bonificaciones según el tipo de activo recibido.

Por último, debe apuntarse que estas modificaciones entran en vigor el 1 de mayo de 2020, sin perjuicio de las medidas relativas a la suspensión temporal de ingresar las deudas tributarias derivadas de la crisis sanitaria provocada por el Covid-19.