Gestionar y criticar

'Non grata'

Ayuso, como buena parte de la derechona, paga a Sánchez con la misma moneda con que el alcalde de Sant Andreu de la Barca ha golpeado a Vergés

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La ’consellera’ de Salut de la Generalitat, Alba Vergés, en una rueda de prensa.

La ’consellera’ de Salut de la Generalitat, Alba Vergés, en una rueda de prensa. / MARC BATALLER

El alcalde de Sant Andreu de la Barca ha declarado 'persona non grata' a la 'consellera' de Salut, Alba Vergés. Es el único municipio de España que ha tomado una iniciativa de ese tipo, en tiempos de pandemia. Por si fuera poco, Vergés incluso ha sido objeto de una querella criminal (desechada por el juzgado) a cuenta de una discrepancia logística en su gestión.  

Que decir cabe que a Vergés no la han pillado conduciendo borracha en pleno confinamiento. Ni intentando morder a los agentes que la multaban. Tampoco se ha jactado públicamente de beneficiar arbitrariamente a un municipio de su mismo partido a cuenta de la lucha contra el covid-19. Tampoco es Billy el Niño, que se ha ido de este mundo de rositas, con paga vitalicia hasta el último de sus días pese a un Pablo Iglesias compungido que salió a pedir disculpas por tan impune fechoría. Ni tampoco cuenta en su haber con condena ni proceso alguno por corrupción.

Pues no. Resulta que Vergés, como el ministro Salvador Illa, se encuentran en una tesitura muy delicada, debiendo tomar decisiones complejas ante una situación para la que nadie estaba preparado. Vergés topó con un alcalde quería montar un hospital de campaña, al raso, con la ayuda de Guardia Civil, con fuerte presencia en la localidad. Los técnicos que asesoraban a Vergés desaconsejaron la propuesta que consideraron inoportuna e ineficiente. Ya ocurrió en Sabadell, donde finalmente hubo disculpas por parte del ayuntamiento, que terminó por asumir cortesmente la decisión de Salud. De sabios es rectificar.

Lo de Illa es más peliagudo. Aunque no le hayan declarado 'persona non grata'. Poco podía imaginar el del PSC, cuando asumió ese ministerio 'maría', que se comería un marrón como el que le ha caído a cuenta del covid-19. Lo de 'maría' es la expresión con la que Pablo Iglesias despachó en su día la oferta ministerial de Pedro Sánchez, lo que llevó a repetir las elecciones. Iglesias consideró la propuesta humillante. Añadió que era un ministerio vacío de competencias y que llevaba 40 años así. Por eso, también por eso, fue chocante la decisión del Gobierno español de recentralizar las competencias. En el Ministerio de Sanidad no había ningún tipo de experiencia ni presente, ni pretérita. No ya para gestionar una crisis de este calado, tampoco para un sarampión. Tal vez eso explique alguno de los errores cometidos, como compras de material defectuoso.

Otra cosa es la gestión política del asunto y de la necesidad de ponderar criterios, sanitarios y económicos en su justa medida, lo que no era nada fácil. Ahí Sánchez ha debido lidiar con todo tipo de presiones, con aquellos que exigían un confinamiento más severo o los que luego exigían acelerar el desconfinamiento. No era tarea fàcil. A menudo desagradecida. Y siempre sujeta a críticas. Algunas feroces e injustas. Incluso mezquinas. Otras, comedidas.

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La presidenta de la Comunidad de Madrid, entre otros, se ha distinguido en la crítica. No siempre para bien. De hecho algunos de los peores gatillazos de esta crisis llevan su firma. Aún no se ha enterado de que en boca cerrada no entran moscas. Lo de la popular Ayuso contrasta con la diligencia y buenos modos del alcalde de Madrid, del mismo partido. Lo que pueba que hay personas de todo signo y condición en todos los frentes.

Ayuso, como buena parte de la derechona, paga a Sánchez con la misma moneda con que el alcalde de Sant Andreu de la Barca ha golpeado a Vergés. Deberían tomar nota algunos, evitando actuar a imagen y semejanza de aquello que padecen y repudian en otras latitudes. Nunca hagas lo que no quieres que te hagan a ti.