01 dic 2020

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La hoguera

Caer como Buster Keaton

Caer como Buster Keaton

Juan Soto Ivars

A mi lo que me importa es que el próximo tramo de escaleras sea menos traumático

Leo ahora el hilo que publicó en Twitter un neumólogo español el día 8 de marzo y siento esa especie de vértigo a posteriori que nos da cuando hemos estado a punto de caer por la escalera y recuperamos el equilibrio en el último momento. El hombre observaba la situación en su hospital, hacía cálculos y advertía de lo que podía pasar. Lo clavó: nos despeñamos por la escalera por nuestra fe en que volaríamos. Todavía estamos en el suelo, intentando averiguar cuántos dientes nos faltan. Hoy no sabemos ni siquiera eso.

Somos una sociedad en shock. Queremos señalar culpables pero ignoramos si ante nosotros hay un rellano grande o pequeño. No sabemos cuánto falta antes del siguiente tramo de escaleras. Podría estar a un paso, a dos, a diez. Seguimos a oscuras. Para no repetir la caída necesitamos luz: test y un seguimiento de los contagiados, determinar a quién han visto mediante la tecnología o la encuesta telefónica. No es una infraestructura de la que dispongamos. La tienen Corea del Sur, Singapur, China y Oceanía, el país de '1984'.

Nos hemos hecho daño en la caída pero esto no es todavía la planta baja. No tenemos datos fiables sobre el número de españoles que han desarrollado inmunidad. Los expertos extrapolan datos: la estadística proporciona una foto tan engañosa como la de algunas aglomeraciones provocadas por el ángulo de la cámara. Los médicos a los que sigo insisten en no sabemos a qué distancia estamos de la 'inmunidad de rebaño'. Tampoco sabemos qué porcentaje de enfermos desarrollan anticuerpos, ni cuán fiables son estos anticuerpos.

Miramos fotos fijas y dispersas del viento en un huracán: no percibimos el movimiento, lo recreamos con ilusiones ópticas. Puede que el verano sea una pausa, un rellano entre escaleras empinadas, pero a mí lo que me importa es que el próximo tramo de escaleras sea menos traumático. Si no conseguimos bajarlo a pie, al menos tendremos que aprender a caer como Buster Keaton, sin hacernos tanto daño.

Ni siquiera sabemos a ciencia cierta cuánto hemos aprendido.

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