25 nov 2020

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Dos miradas

La ’consellera’ de Salut, Alba Vergés.

MIQUEL CODOLAR (ACN)

'Non grata'

Emma Riverola

Señalar como persona 'non grata' a un responsable político como Alba Vergés, aún más a un gestor sanitario en plena pandemia, destila antidemocracia a chorros

Puede que no le falten razones a Enric Llorca (PSC), alcalde de Sant Andreu de la Barca, para cargar contra Salut por rechazar y “menospreciar” las dos instalaciones que el municipio montó para aliviar el Hospital de Martorell en los días más duros del coronavirus: un hotel medicalizado y un hospital de campaña que la Guardia Civil levantó siguiendo las directrices de Médicos Sin Fronteras. Pero los argumentos naufragan ante el despropósito de declarar a la 'consellera' Alba Vergés persona ‘non grata’. Señalar de este modo a un responsable político, aún más a un gestor sanitario en plena pandemia, destila antidemocracia a chorros. Una humillación pública que solo denigra a quien emite el juicio. Habrá tiempo para analizar los errores cometidos por todas las administraciones durante esta crisis sanitaria sin parangón, pero nunca debería haberlo para las ofensas personales.

En una democracia, los rechazos se expresan en las urnas, no señalando ni denigrando. Llorca se quejaba del menosprecio del Govern a sus instalaciones municipales, pero su desprecio resulta incompatible con los valores que representa.