Dos miradas

'Non grata'

Señalar como persona 'non grata' a un responsable político como Alba Vergés, aún más a un gestor sanitario en plena pandemia, destila antidemocracia a chorros

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La ’consellera’ de Salut, Alba Vergés.

La ’consellera’ de Salut, Alba Vergés. / MIQUEL CODOLAR (ACN)

Puede que no le falten razones a Enric Llorca (PSC), alcalde de Sant Andreu de la Barca, para cargar contra Salut por rechazar y “menospreciar” las dos instalaciones que el municipio montó para aliviar el Hospital de Martorell en los días más duros del coronavirus: un hotel medicalizado y un hospital de campaña que la Guardia Civil levantó siguiendo las directrices de Médicos Sin Fronteras. Pero los argumentos naufragan ante el despropósito de declarar a la 'consellera' Alba Vergés persona ‘non grata’. Señalar de este modo a un responsable político, aún más a un gestor sanitario en plena pandemia, destila antidemocracia a chorros. Una humillación pública que solo denigra a quien emite el juicio. Habrá tiempo para analizar los errores cometidos por todas las administraciones durante esta crisis sanitaria sin parangón, pero nunca debería haberlo para las ofensas personales.

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En una democracia, los rechazos se expresan en las urnas, no señalando ni denigrando. Llorca se quejaba del menosprecio del Govern a sus instalaciones municipales, pero su desprecio resulta incompatible con los valores que representa.