26 nov 2020

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Las razones de la inversión

Un laboratorio de investigación para frenar el coronavirus.

Jordi Anguera

Hacer investigación sobre el covid-19 en Catalunya o España

Pere Puigdomènech

Es importante estar en primera línea de investigación de la enfermedad, aunque otros países inviertan más y mejor

El pasado miércoles 6 de mayo la Societat Catalana de Biologia organizó un simposio sobre la investigación que se está haciendo en Catalunya sobre el covid-19. Durante las ocho horas que duró la reunión virtual unos 30 grupos de investigación de hospitales, universidades y centros de investigación presentaron ante unos 500 participantes inscritos sus resultados, muchas veces preliminares, sobre el origen, evolución y tratamiento de la enfermedad. Para llevar a cabo su trabajo estos grupos están utilizando fondos que provienen de los ciudadanos ya sea a través de las agencias públicas de investigación o de donaciones privadas, incluyendo fundaciones diversas. Una reflexión perfectamente válida es si vale la pena invertir estos fondos en grupos que están compitiendo con laboratorios de otros países que trabajan en condiciones de ventaja respecto a los que trabajan aquí. La respuesta es que sí vale la pena y ello por varias razones.

Hace unos días la revista 'Nature' explicaba que se han publicado más de 900 artículos científicos sobre covid-19 desde el inicio de la epidemia. Estar al corriente no es posible si los investigadores no están involucrados en el tema. De las intervenciones del pasado miércoles se pudo comprobar que desde aquí se sigue con detalle lo que se hace en todo el mundo. Cuando los ciudadanos y sus representantes políticos tienen que tomar las decisiones difíciles de estos días deben basarlas en el mejor conocimiento posible y necesitan asesorarse. Esto es lo que hacen estos grupos de investigación. El trabajo incluye también ensayos clínicos sobre tratamientos experimentales. Esto solo es posible si en los hospitales hay grupos capaces de llevarlos a cabo. Si un día se encuentran vacunas estar en primera línea de la investigación puede ser importante para garantizar un acceso rápido a ellas.

El enfoque local

También hay que tener en cuenta que una enfermedad mundial como la actual tiene una incidencia desigual en los diferentes países. Las razones de ello son muy diversas, pueden ser genéticas, sociales, incluso puramente fruto del azar. La investigación sobre lo que ocurre de forma específica en nuestro país tenemos que hacerla nosotros y de la mejor manera posible. Si nuestros murciélagos tienen coronavirus o si el virus que infecta a nuestra gente tiene características específicas es un trabajo que tiene que hacerse desde aquí de la misma forma que hay que saber cómo nuestra estructura sanitaria y nuestras empresas se organizan en esta difícil situación. Por tanto tiene que haber grupos entrenados para hacer este trabajo, de la misma forma que tenemos que tener hospitales, médicos y enfermeras entrenados, en la medida de lo posible, para enfrentarse a la emergencia cuando se presenta.

Finalmente tiene que argumentarse que no hay ninguna razón para que los mejores resultados científicos no se produzcan en nuestro entorno. Está claro que otros países invierten más y mejor en investigación, tienen mejores estructuras científicas y mejor tradición, pero el talento surge en cualquier lugar y hay que confiar en nuestra gente, sobre todo en los jóvenes que han sido bien formados en nuestro país y en el extranjero. Por otra parte, nos encontramos en un entorno europeo que nos debería obligar a colaborar en el esfuerzo que se está haciendo en todo el mundo. La misma emergencia que estamos pasando nos demuestra que resignarse al “que inventen ellos” es la fórmula para el desastre social, cultural y económico. Por tanto no hay que renunciar a ser actores en la solución de cuestiones urgentes como la que nos enfrentamos y de la que necesitamos saber todo lo que podamos. Esta es la actitud que se percibe entre nuestra comunidad científica.

Todo esto no quiere decir que haya que hacer de todo en investigación sobre el covid-19 y de cualquier forma. Ha habido fondos específicos para este tipo de investigación y hasta el último euro que se gaste debería de estar plenamente justificado en términos de objetivos bien claros y con evaluaciones que garanticen la calidad del trabajo y que se realice con los criterios éticos establecidos. Estos criterios pueden ser realizados con procedimientos de urgencia pero sin rebajar los requerimientos. Ahora más que nunca un uso correcto de recursos para la investigación es imprescindible y ello implica rendir cuentas de los resultados que se obtienen. Esto es lo que se ha estado haciendo en reuniones abiertas como la celebrada estos días.