LA GESTIÓN ECONÓMICA DE LA PANDEMIA

Contra la resignación

La meta es volver a la normalidad y no avanzar hacia una nueva marcada por la precariedad

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Contra la resignación.

Contra la resignación. / LEONARD BEARD

Seis semanas de confinamiento a nuestras espaldas y al menos ocho más de desescalada gradual por delante en el calendario. Así consta en el plan diseñado por el Gobierno de Pedro Sánchez para encarrilar a partir de este lunes el país hacia la 'nueva normalidad'. La expresión, que parece sacada de un capítulo de 'Black mirror', invita a sumergirse con resignación en una realidad con restricciones, a la que no todos llegarán con los mismos recursos. No puede aceptarse como un mal menor permanente.

El confinamiento ha servido para ralentizar la propagación del coronavirus. Ha salvado vidas y ha permitido, no sin dificultades, reconducir una crisis sanitaria que ha puesto en jaque a países y gobiernos. Pero ahora toca prepararse para el invierno económico que se avecina, como apuntan varios pronósticos. Familias, trabajadores, empresas y autónomos ya están sufriendo los efectos del frenazo en seco: pérdida de ingresos, ertes, paro y persianas bajadas.

Organismos como el Fondo Monetario Internacional han señalado que nos enfrentamos a un escenario mucho peor que la crisis financiera de hace una década, que cronificó la situación de los más vulnerables. La normalidad de miles de familias y negocios se esfumó tras aquel batacazo y algunos no se recuperaron. La receta europea de austeridad tuvo efectos severos y muchos saltaron de crisis en crisis casi sin tregua de por medio.

Esta vez el origen del problema no es financiero sino un virus que ha contagiado a la economía global. La vicepresidenta Nadia Calviño, que dio a conocer el viernes el plan de estabilidad enviado a Bruselas, afirma que nos hallamos ante una V asimétrica, con una caída más abrupta y una recuperación gradual. Calcula que el impacto de la pandemia se va a reflejar en una caída del 9,2% del PIB español este año y en una tasa de paro del 19%.

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Ante la oscuridad de las previsiones, debe desplegarse un airbag que amortigüe el golpe económico y que sea efectivo para proteger a las familias y reactivar el tejido productivo. Es urgente que a la aplicación de los avales del ICO y los expedientes por fuerza mayor se sume cuanto antes la futura renta mínima vitalLos mecanismos públicos no deben demorarse y, por eso, pocos entenderían que se obstaculizaran decisiones que sustentan parte de las medidas excepcionales. Hay que minimizar daños para luego reflotar, sin dejar esta vez a nadie atrás. La meta es volver a la normalidad y no avanzar hacia una nueva marcada por la precariedad.

En lo sanitario tampoco debemos desistir. Las mascarillas y la distancia que nos separan de amigos y familiares son por ahora incomodidades necesarias, pero nuestra mirada debe ir más allá del momento en que se complete la fase 3 y eche a andar esa realidad con nombre de distopía. Habrá que lidiar con ella hasta que llegue la vacuna. Con precaución pero sin miedo. Benito Almirante, jefe del servicio de enfermedades infecciosas del Vall d’Hebron, lo expresa con claridad: "La nueva normalidad implica un cierto fracaso". Tratemos de no resignarnos de entrada.