11 ago 2020

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Dos miradas

El presidente de Vox, Santiago Abascal

EFE / ÁNGEL DÍAZ

La paguita

Emma Riverola

Hemos oído a políticos de Vox hablar de rentistas, de holgazanes, de injusticia. Y yo no sé qué mundo ven. Yo solo veo personas desesperadas

Siempre salen. Con nombres y fechas distintas, pero el mismo impulso: desacreditar la pobreza en momentos de gran dificultad. Lo vimos aquel verano del 2011, cuando el gobierno de Artur Mas jugó con las 30.284 personas que recibían la renta mínima de inserción (RMI), 500 euros de media. En vez de abonarla a principios de mes, se envió un cheque por carta en pleno mes de agosto. Sin avisar del cambio de modo de pago. El día 15, muchos seguían esperando. El Govern llegó a asegurar que un 93% de los beneficiaros cometían fraude. El lance acabó con la expulsión de un 15% de la RMI acusados de haber abandonado Catalunya (marroquís que habían ido a su país por vacaciones) y el endurecimiento de las condiciones para beneficiarse de la RMI.

Estos días, hemos oído a políticos de Vox hablar despectivamente de la ‘paguita’. Hablan de rentistas, de holgazanes, de injusticia. Y yo no sé qué mundo ven. Yo solo veo personas desesperadas, sin saber cómo sobrevivir. Personas deslomándose por sueldos cada vez más insignificantes, más humillantes. Quienes solo ven vagos y ladrones deberían dejar de mirarse al espejo.