23 sep 2020

Ir a contenido

LA CLAVE

Nada es gratis, tampoco en política

Nada es gratis, tampoco en política

Albert Sáez

El 90% de los ciudadanos no se han movido de su área de residencia durante el confinamiento pese a los perjuicios que les provoca

Casi el 90% de los ciudadanos no se han movido de su área de residencia desde la declaración del estado de alarma. Si descontamos los que lo han hecho por obligación, los que trabajan en servicios esenciales, podemos decir que el grado de obediencia de la población está siendo alto. La gente se queda en casa porque entiende que es mejor el remedio que la enfermedad en este caso. Aunque sabe que el confinamiento no le va a producir más que dolores de cabeza y perjuicios muy serios para su salud y para su economía. Algunos se han ido directamente al paro, otros han visto reducido su sueldo mientras dura la pandemia a pesar de esforzarse por teletrabajar. Han dejado de ver a familiares y amigos, incluso a algunos gravemente enfermos. Los niños han soportado estoicamente un encierro que les ha robado un par de meses de su vida. Los jóvenes luchan por formarse para un mundo que cada día ven más negro. Los ciudadanos se han sacrificado para salvar vidas, para evitar el colapso del sacrificado sistema sanitario. Y han pagado, están pagando y pagarán un precio muy alto. 

Ciertos políticos transmiten la sensación de que tienen la intención de que la pandemia del covid-19 les salga gratis. Olvidan que el gran Winston Churchill perdió las elecciones justo después de dirigir con brillantez a los británicos hacia la victoria durante la Segunda Guerra Mundial. Dirigir la lucha contra un pandemia con el ojo puesto en los vaivenes de las encuestas es un grave error. Un error de los que los tenistas llaman "no forzados", porque los "forzados" ya los provoca el virus. Convertir esto en una "guerra" como si el éxito dependiera del valor patriótico español no hace más que desorientar. Pedir en el Congreso que una comisión evalúe los muertos que se podrían haber evitado con otro presidente del Gobierno es indecente. Especular con el número de víctimas en una Catalunya independiente es irresponsable. En el único punto en que los políticos desoyen a las encuestas es cuando les exigen pactos y acuerdos. Y se ponen a calcular lo que perderán si lo hicieran. Por una vez podrían ser como la gente y hacer lo que toca aunque salgan perdiendo. El 95% lo hemos hecho