14 jul 2020

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LA CLAVE

El dinosaurio catalán

El dinosaurio catalán

Luis Mauri

Cuando España despierte de la pesadilla del coronavirus, el conflicto catalán todavía estará aquí. Pero este aquí no será el mismo. Como avalista de la recuperación, Europa va a tolerar menos disparates que nunca

Como el dinosaurio de Monterroso, cuando España despierte de la pesadilla del coronavirus, el conflicto catalán todavía estará ahí. "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí". La fugacidad de estas dos oraciones crean una polisemia mágica, un universo interpretativo inabarcable. El conflicto catalán seguirá allí al despertar. Es decir, aquí. Pero, ¿este aquí será el mismo que antes de la pandemia?

Hace solo seis semanas, el Gobierno catalán estaba quebrado sin remisión. En el horizonte cercano, la batalla final entre JxCat ERC por el trono nacionalista. El ‘president’ Torra (JxCat), desahuciado política y judicialmente. Su vicepresidente, Aragonès (ERC), puliendo la soldadura del pacto presupuestario catalán, un ensayo estratégico republicano de alianzas variables.

Sánchez Iglesias buscaban el apoyo de ERC a los presupuestos del Estado. Pero sabían que esa circunstancia no se produciría hasta después de las elecciones catalanas y siempre que Esquerra lograse una victoria que la liberase del hechizo del concurso de pureza de sangre con Puigdemont.

Pegamento independentista

La sombra de los presos cubría el momento. Sánchez quería aligerar las penas por sedición. Tampoco esto podía ser antes de las catalanas. Nadie parecía más ansioso que el Gobierno por rebajar las condenas. Quebrada la coalición JxCat-ERC, los presos eran el único pegamento del eje independentista, además de la principal baza emocional de los dos rivales ante su duelo particular.

Este aquí es muy distinto del de antes del sueño. El horizonte electoral catalán se ha difuminado. Torra busca con su insomne combate pandémico contra Sánchez un resurgimiento de JxCat frente a ERC. Se ha venido encima la mayor crisis económica en 90 años. El compromiso para la reconstrucción que persigue Sánchez es difícil, pero podría dinamitar cualquier cálculo previo de alianzas. Y luego está Europa. Como garante financiera de la reconstrucción, va a tolerar menos disparates que nunca. ¿Qué ha cambiado en realidad tras el sueño? ¿El aquí o el dinosaurio?