23 oct 2020

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IDEAS

Una imagen de la serie documental de Netflix, ’The Staircase’.

Amueblar el mundo

Mónica Vázquez

La realidad es como un mueble de IKEA: hay que montarla, cada uno como puede y a su manera. Teóricamente, debería de poder ser construida por todo el mundo igual: utilizando las herramientas y piezas incluidas en el paquete del mueble que pretendemos ensamblar. Pero siempre falta algo, y cada cual termina con una versión distinta del mismo mueble. Si tienes suerte, el amasijo de ilusión e impaciencia que ha terminado siendo el proyecto de mueble que compraste cumplirá con su cometido, y te engañarás a ti mismo pensando que era así como tenía que ser después de todo. Ese es el mueble. No hay más. Pero hay quien no recibe todas las piezas o pierde algunas, y hay quien tiene herramientas propias en casa y consigue darle un acabado mucho más pulido. La realidad no llega a todos de la misma manera y no es, bajo ninguna circunstancia, un valor ecualizador de la sociedad. Requiere de unos medios, mentales y emocionales, previos que no todos tenemos la opción de desarrollar de la misma manera.

La realidad es una construcción a manos de cada uno de nosotros, y por eso mismo, la verdad, la naturaleza innegable de las cosas, no existe. La verdad no es un absoluto, y no se traduce en una certeza tangible que podamos compartir con los demás como lo haríamos con una foto en Instagram. La verdad es siempre una pregunta y, a veces, lo único que nos queda es hacerla una y otra vez, hasta que el darnos cuenta de que no sabemos lo suficiente nos ilumine como lo haría una respuesta.

En el caso de 'The Staircase', el asesino de la escalera, en Netflix, no nos queda claro si Michael Peterson fue o no culpable de la muerte de su mujer. Nunca podremos saber qué ocurrió. Pero lo que sí podemos hacer es apreciar cómo los abogados y expertos al servicio de la acusación “montaron” una realidad con piezas inventadas, con herramientas de otros muebles, para terminar presentando una monstruosidad y decir que aquella pantomima de la justicia era, efectivamente, la verdad. Y yo me pregunto: es un mundo construido con infinitos muebles de IKEA ¿cuántas monstruosidades como esa habrá por el mundo?

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