Al contrataque

La niña quiere ser perro

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Una mujer pasea a su perro por una calle de Austin (Texas).

Una mujer pasea a su perro por una calle de Austin (Texas). / AP / ERIC GAY

Desde el principio lo entendió: no puede salir de casa porque el bichito microscópico de color azul mata y mata mucho. No mata a niñas como ella ni las enferma pero sí puede usarla de transporte para entrar en cuerpos de personas que sí pueden morirse del Corona. Como la abuela, a la que no ve desde hace semanas. Entre las explicaciones que le han dado sus padres, lo que escucha en las noticias y el anuncio que se va repitiendo cada dos por tres, lo entiende perfectamente, que no puede salir.

Ha hecho pasteles y madalenas, ha ayudado a cocinar, ha quitado el polvo y ha pasado el aspirador, ha hecho las tareas que le mandaba la maestra antes de vacaciones todos los días, ha mirado series y dibujos, ha jugado con la tablet, ha hecho videoconferencias con amigos, incluso un Zoom con toda la clase. Ha bailado con el 'Just Dance', ha visto el programa en inglés de Tania Llassera y ha hecho algunas de las manualidades que proponía, ha saltado sobre un colchón puesto en el suelo, ha patinado por el pasillo, ha salido al balcón a aplaudir con todo su entusiasmo cada día a las ocho en punto. Ha jugado a juegos de mesa y ha dibujado y ha escrito poesías y ha leído y ha hecho casi todo lo que se puede hacer dentro de una casa en condiciones. Ha tenido toda la paciencia del mundo pero está hasta el moño de estar encerrada en casa. La niña no quiere decir palabrotas pero diría que está hasta los 'piiiiips' del coronavirus y de lo que le ha cambiado la vida.

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Quiere volver a estar con sus compañeros o con los niños con los que jugaba en la plaza, quiere ir en patinete y pasear con sus padres o su tía. Quiere jugar, solamente jugar y con otros niños porque lo de hacerlo con los padres no es más que un sucedáneo. Los padres no se los creen, los juegos, no se los toman en serio.

Hoy ha dado un grito que no sabía de dónde le venía. ¿Los campamentos? ¿Han dicho que tampoco habrá campamentos? No puede entender que nadie piense en los niños, que nadie se haya puesto a pensar en una fórmula que les permita salir ni que sea a dar una vuelta como hacen todos los perros del barrio cada día.