28 may 2020

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IDEAS

El cadáver de Laura Palmer, una de las muchas imágenes icónicas de la saga ’Twin Peaks’.

EL PERIÓDICO

'Twin Peaks': aniversario sin fecha

Desirée De Fez

Soy incapaz de recordar con nostalgia una serie que para mí ha estado y está siempre presente

'Twin Peaks' cumple años todos los días. El miércoles, 8 de abril, se celebraban los treinta años de la emisión en la cadena ABC del primer capítulo de la serie. Y, claro, empezó el chorreo de artículos, posts y tuits conmemorando el aniversario. Objetivamente, tenía todo el sentido. Han pasado tres décadas de la aparición de una de las series más importantes de la historia. Tres décadas desde que David Lynch y Mark Frost le dieron un meneo a la cultura popular. Tres décadas desde que la imagen de Laura Palmer congelada y envuelta en plástico se quedara grabada para siempre en nuestras retinas.

Sin embargo, tuve todo el día la sensación de que festejar ese aniversario era absurdo. Celebrar los 10, los 20 o los 30 años de una película o de una serie lleva implícita para mí la necesidad de reivindicarla, de ponerla en su lugar y presentársela a nuevas generaciones. Y con 'Twin Peaks' no me funcionaba ese ideal de aniversario. Primero, porque no se me ocurre serie más omnipresente estas tres décadas: la propuesta de Frost Lynch se proyecta en parte importante de la televisión, del cine y de la literatura que la suceden. Segundo, porque el "hace treinta años" parece aludir a un pasado remoto. Y la tercera temporada de la serie, 'Twin Peaks: The Return' (2017), no solo es jovencísima sino que está más conectada con el presente (y el futuro) que el 99 % del audiovisual contemporáneo. La tercera razón es más personal. Puedo celebrar el treinta aniversario de 'Twin Peaks', claro. Como podré celebrar el 31, el 32 y el 33. Pero no pensé: vaya, treinta años ya. Soy incapaz de recordar con nostalgia una serie que para mí ha estado y está siempre presente, que está más viva que nunca en mi cabeza, que no doy por acabada.

Cuando creía que más o menos había conseguido orientarme -veinticinco años después- en 'Twin Peaks: Fuego camina conmigo' (1992), la inmensa película de Lynch que exploraba los orígenes de la serie, llegó 'Twin Peaks: The Return' para decirme que no bajara la guardia. Y para recordarme que no iba a tener que hacer nunca el esfuerzo de recordar, en forma de cumpleaños o de lo que fuera, una serie que tengo siempre presente.

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