29 oct 2020

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La UE ante la crisis del covid-19

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, participa en una videoconferencia con los líderes de la UE en el edificio del Consejo Europeo en Bruselas, el pasado 10 de marzo.

DPA

Lo que está en juego

Ruth Ferrero-Turrión

Consejo Europeo y Eurogrupo se pasan la pelota de uno a otro, como quien quiere deshacerse de una bomba a punto de estallar

Son ya tres semanas de debates y negociaciones entre los gobiernos de los estados miembros. Consejo Europeo y Eurogrupo se pasan la pelota de uno a otro, como quien quiere deshacerse de una bomba a punto de estallar y se la pasa al de al lado para que no le toque a él tomar una decisión. Esta semana se presencia el tercer acto, pero a buen seguro, no el último, de este quitarse de en medio para no tomar decisiones.

Probablemente, en cualquier otro momento esto no sería tan relevante. Pero en medio de la hecatombe en la que está sumido medio planeta, no parece que este tipo de actuaciones promocione más europeísmo si no todo lo contrario. Es indudable, dicen muchos, que la UE como organización supranacional ha tomado decisiones para abordar esta crisis, la Comisión y el Banco Central Europeo han movido ficha desembolsando una amplia cantidad de millones. Pero también, es indudable, que el Consejo, el vértice del triángulo institucional que compone el sistema político europeo, hace aguas y no está ofreciendo las respuestas que la ciudadanía europea necesita.

Quizás es que la impaciencia por ver cómo se toman decisiones coordinadas y solidarias no nos deja ver todo lo que desde Bruselas se está avanzando para paliar los efectos que tras de sí dejará esta crisis sanitaria. La UE ha transitado por importantes negociaciones a lo largo de todo su proceso de integración que han durado meses e incluso años. Ahora, los gobiernos, solo llevan tres semanas de negociación para negociar cifras similares a las de otras ocasiones. La cuestión aquí es que, entonces se trataba de negociar políticas y dineros, ahora es algo más importante lo que está en juego.

Tras la pandemia, todos y todas transitaremos por la larga senda de la crisis socioeconómica que se avecina. Una crisis que no va a solucionarse solo con dinero. Y tampoco con un Plan Marshall. En primer lugar, para no dejar a nadie fuera es necesario un cambio de paradigma que ponga en valor la importancia del sector público en el sostenimiento y el mantenimiento de la cohesión social. El modelo privatizador neoliberal ha demostrado su ausencia de eficacia para gestionar una crisis de la naturaleza del covid-19, por tanto, es imprescindible revocar los principios sobre los que sostiene. Frente al menos estado promulgado por los defensores de Hayek, hace falta más estado y, por tanto, un sector público sólido y solvente. En segundo lugar, esta crisis ha demostrado la importancia de sectores industriales en la actualidad deslocalizados por resultar poco productivos.

Ninguna de estas cuestiones se encuentra sobre la mesa de negociación, ni en el Eurogrupo, ni el Consejo Europeo. Y, sin embargo, hay más en juego que la mutualización de la deuda o la puesta en marcha del seguro europeo de empleo. Nos encontramos ante la mayor crisis del proceso de integración europeo. Está en juego la supervivencia misma de la UE y su propia naturaleza. Es esencial dar la batalla y apostar por más y mejor Europa.