02 dic 2020

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EN CLAVE EUROPEA

La cancillera alemana, Angela Merkel.

OMER MESSINGER (EFE)

La insolidaridad de los países ricos amenaza la UE

Eliseo Oliveras

Berlín y La Haya solo apoyan las medidas económicas que benefician a sus países, no las que necesita Europa

La gravedad de la recesión del coronavirus requerirá usar fondos equivalentes al 10% del PIB, avisa el comisario Breton

La Unión Europea (UE) sufrirá este año una “profunda recesión” a causa del coronavirus, anticipa el Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero los gobiernos se muestran incapaces de adoptar una estrategia común y coordinada de salida de la crisis, como evidenció ayer el fracaso de la reunión de los ministros de Economía y Finanzas del Eurogrupo y la fallida cumbre europea del pasado 26 de marzo. La insolidaridad de los países ricos del norte amenaza el proyecto político europeo y descarga sobre el Banco Central Europeo (BCE) la tarea de preservar la economía y la eurozona.

Alemania, Holanda y Austria sólo respaldan las medidas económicas que necesitan sus países, pero no las que requiere el conjunto de la UE para superar de forma equilibrada la grave crisis socioeconómica actual. La política de austeridad impuesta desde Berlín ahogó la economía europea durante una década, dividió a la UE, agravó la desigualdad y la precariedad y alimentó la ultraderecha. Ahora una respuesta europea inadecuada puede disparar el descontento social y desestabilizar la UE. El 88% de los italianos ya considera que la UE no está ayudando al país ante la pandemia y los últimos sondeos dan a la extrema derecha (La Liga y Hermanos de Italia) el 43% de votos.   

El confinamiento causa una rápida caída del producto interior bruto (PIB) y una pérdida de ingresos en millones de familias en la UE, pese a los planes nacionales de ayuda. La OCDE señala que los indicadores económicos registraron una abrupta caída en marzo y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) avisa que la pérdida masiva de horas de trabajo en el segundo trimestre en Europa equivaldrá a 15 millones de empleos a jornada completa.

El comisario europeo de Mercado Interior, Therry Breton, prevé que el PIB de la UE caerá este año el 3% si el confinamiento dura un mes y el 5%-6% si dura dos meses. En Italia, el país más afectado, el PIB caerá un 6%, si la actividad económica empieza a reactivarse a finales de abril, si se retrasa más, será mucho peor, según la patronal Confindustria. Incluso en Alemania, que ha paralizado menos su economía, la recesión será del 2,8%, estima el Consejo Alemán de Expertos Económicos.

Crisis de confianza

Alemania, Holanda y Austria respaldaron suspender las normas de déficit y deuda del pacto de estabilidad porque sus masivos planes nacionales iban a violar esas reglas. Del mismo modo, los tres aspiran a beneficiarse del fondo de 100.000 millones de euros para financiar las suspensiones temporales de empleo propuesto por la Comisión Europea y de la línea de crédito de 200.000 millones del Banco Europeo de Inversiones (BEI) para sostener a las empresas mediante créditos baratos.

Pero esas medidas son insuficientes para salir de la crisis. El comisario Breton estima que hay que movilizar “1,6 billones” para reactivar la economía de la UE, lo que implicará “planes nacionales equivalentes al 10% del PIB”, con la consiguiente necesidad de emisiones de deuda pública. Por esa razón, urge consensuar un sistema europeo que garantice una financiación barata de esa deuda y que no hunda a los estados con cargas insostenibles. El economista Thomas Piketty señala que “el endeudamiento público sin recurso a eurobonos es una bomba de relojería”, que expondrá a los países a una crisis de confianza en el futuro sobre su sostenibilidad.

Alemania, Holanda y Austria rechazan cualquier emisión común de deuda para financiar la salida europea de la crisis, porque creen que eso encarecería el coste de sus emisiones nacionales. De momento, Alemania tiene previsto emitir 156.000 millones de nueva deuda para paliar los efectos inmediatos de la crisis, sin contar la financiación futura del posterior plan de reactivación. La otra opción de una financiación común a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad queda bloqueada en la práctica por la insistencia, en especial de Holanda y Austria, de exigir condiciones para autorizar esos créditos, algo inaceptable para Italia y los demás países tras la experiencia de los draconianos planes de rescate.

Impacto en servicios

Alemania, Holanda y Austria confían en poder recuperarse más rápido que España, Italia y Francia, donde los servicios y el turismo, más dañados por la crisis, tienen mucho mayor peso en el PIB. Los tres países soslayan que la mayoría de sus exportaciones van a otros países de la UE (Alemania 59%, Holanda 74% y Austria 71%) y que sin una recuperación global europea resultará más difícil la recuperación individual.

La falta de solidaridad contrasta con el hecho de que Alemania y Holanda son los dos países que más se han beneficiado de la introducción del euro, mientras que Italia, Francia y España han sufrido un elevado coste económico, según el estudio elaborado por el 'think tank' alemán Centro de Política Europea. El informe indica que Alemania se ha beneficiado de una prosperidad acumulada gracias a la introducción del euro de 1,89 billones de 1999 al 2017 y Holanda de otros 346.000 millones, lo que equivale a 23.000 euros por cada alemán y 21.000 por cada holandés. Por el contrario, Italia ha sufrido una pérdida de prosperidad a causa de la introducción del euro de 4,32 billones en el mismo periodo, Francia de 3,59 billones y España de 224.000 millones, lo que equivale a 73.600 euros por cada italiano, 56.000 por cada francés y 5.000 por cada español.