27 may 2020

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DOS MIRADAS

Como dice Rubert de Ventós, subrayar un libro es un doble acto de confianza

Hace años que, por Semana Santa, vuelvo siempre a un mismo libro. Lo leí por primera vez, seguramente, la primavera de 1982, y digo "seguramente" porque en el ejemplar que ahora tengo en casa hay una nota manuscrita que dice: "Lo he vuelto a comprar. Lo había perdido. 05/05/82". Es 'Ofici de Setmana Santa', de Xavier Rubert de Ventós.

Una especie de tradición que, a diferencia de los buñuelos, siempre iguales, se convierte cada vez en una lectura diferente. Como dice el mismo Rubert, subrayar un libro es un doble acto de confianza. Primero, porque piensas que trazas el mejor itinerario "para orientarme cuando vuelva"; y después, porque piensas que volverás.

Llegará un día en que aquella bienvenida será una despedida. Aún no me ha sucedido: vuelvo a él. Y ahora con una extraña mirada nueva, porque Rubert escribió "solo y entregado al ritmo de mis pensamientos", en un encierro voluntario, "enjaulado", con la intención de "destruir el tiempo quieto y solo, a pelo y a pulso". Un dietario que "ha brotado", ligero, pero intenso, y que también nos sirve de guía de nuestro tiempo: "Siempre es más fácil hablar de eso que de esto, del amor pasado que de la desazón presente".