ANÁLISIS

Un silencio abrumador

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Tebas abandona el Palacio de Justicia de Navarra el pasado enero.

Tebas abandona el Palacio de Justicia de Navarra el pasado enero. / EFE / JESÚS DIGES

En tiempos de confinamiento, el silencio se ha hecho muy presente, incluso abrumador en determinados debates. Como el de la necesidad de que un club como el Barça, con unos ingresos que superan la barrera de los mil millones, tenga que recurrir a las arcas del Estado para que hagan frente a parte de las nóminas de sus empleados de oficinas. Algo que servirá para ahorrarse poco más que el pico de su próximo fichaje.

En Inglaterra, esa misma decisión por parte del Liverpool ha generado críticas por parte de sus aficionados e incluso la censura de una leyenda del club como Jamie Carragher. No parece de recibo que un club con 189 millones de euros de beneficio en los últimos dos años se acoja ahora a una medida para que el gobierno pague el 80% del sueldo de sus trabajadores.

No parece de recibo que eun club como el Liverpool con 189 millones de euros de beneficios en los dos últimos años se acoja ahora a una medida para que el Gobierno pague el 80% del sueldo de sus trabajadores

Aquí en cambio no parece molestar a nadie. Los colores por delante. Porque el Barça ya ha hecho su aportación a la causa, ha puesto sus instalaciones a disposición  y ha garantizado su participación en un amistoso para ayudar a la golpeada Igualada. Dos excelentes gestos que sirven para cubrir la cuota del "més que un club".

El Barça está en su derecho de acogerse a un ERTE, por supuesto. Cumple con sus impuestos como el resto de empresas e incluso podrá argumentar que lo hace con una cantidad muy importante de dinero, como toda la industria del fútbol. Por lo tanto, está legitimado para enviar al paro temporal a aquellos trabajadores que han cesado su actividad mientras dure el estado de alarma.

La presión de Tebas

Otra cuestión es la moral. Y aquí no solo interviene la decisión de un club sino incluso el hecho de que su patronal, la Liga, aliente a todos los clubes de Primera a presentar ERTES. La presión de Tebas persigue la rebaja unilateral de los futbolistas que no accedan a pactar. Son empleados privilegiados y se entiende que deban asumir solidariamente las pérdidas de sus clubs.

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Pero los futbolistas del Barça ya lo hicieron y por eso resulta casi obsceno que el club mantenga un expediente de regulación temporal para el resto de empleados, cuando en unos meses, ese mismo club, picará a la puerta del PSG o del Inter con una cantidad indecente de dinero.

La actitud del Barça ha dejado una oportunidad en bandeja para que el Madrid le avance por la izquierda en cuanto a valores, como también ha hecho el Manchester City, que no acudirá al plan estatal, en contraste con el Liverpool. Florentino negocia para que sus jugadores se bajen el sueldo, pero no tiene previsto recurrir a la caja de todos para que le salven la cara en esta pandemia. Si se mantiene firme, tendrá autoridad moral para salir al mercado, cuando sea, y pagar lo que haga falta por Mbappé. Porque esto también es ser más que un club.