14 ago 2020

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VERSOS DE CONSUELO

El cantautor y dibujante Luis Eduardo Aute, recientemente fallecido.

EUROPA PRESS

Después del día después

Josep Maria Pou

Me agarro al recuerdo de Aute para librarme, por unas horas, de la pandemia y de los negros presentimientos

Llegará el día después, sí. Pero ¿y después? "Presiento que tras la noche/ vendrá la noche más larga". Entresaco estos dos versos de una de las canciones emblemáticas de Luis Eduardo Aute (la pena que siento por su fallecimiento impregnará, advierto, toda esta columna) porque es la respuesta más inspirada y gráfica que encuentro. La más poética. Y porque el recuerdo de Aute ha venido de repente a librarme, a anestesiarme, como un mazazo a lo bruto, de mi angustia por el coronavirus.

Es como si el mismo Aute hubiera llegado a mi encierro para consolarme, para revelarme que el antídoto al veneno de estos días está también en abandonarse sin miedo a esa melancolía que impregna muchas de sus canciones; como si hubiera venido a susurrarme, con esa voz suya tan de raso y tan de humo, "estoy aquí a tu lado/ para que no tengas miedo», y yo le correspondiera agradecido: "no me hace falta la luna/ ni tan siquiera la espuma/ me bastan solamente dos/ o tres segundos de ternura". 

Cita diaria

Los que me regalas ahora, mi admirado Aute. Los que me has regalado acompañándome desde el principio (somos del mismo año). Crecí contigo; contigo conocí "el color de un tiempo abierto/ un mañana siempre incierto / aleluya" y ante la fatalidad de la vida me repetí mil veces contigo que "yo solo pasaba/ pasaba por aquí". Es por eso por lo que "quiero que no me abandones" y por lo que te emplazo a la cita diaria, "date prisa que ya son las cuatro y diez". Te ofrezco mi sofá y nuestra locura favorita: "cine, cine, cine/ más cine por favor/ que todo en la vida es cine/ y los sueños/ cine son".

Así estoy, agarrándome al recuerdo de Aute para librarme, por unas horas, de la pandemia y de los negros presentimientos. Mi yo optimista se aferra a la esperanza del día después, mientras mi yo pesimista pregunta obstinado: sí, pero ¿y después? Después del confinamiento, la liberación, la calle, el reencuentro. Sí, pero ¿y después? La reconstrucción. Sí, pero ¿y después? La curación. Sí, pero ¿y después? La larga travesía del desierto. Sí, pero ¿y después?... ¿Alguien tiene la respuesta?... Silencio. Y vuelve Aute al rescate: "es más fácil encontrar/ rosas en el mar".