31 may 2020

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análisis

Rakitic, en el Bernabéu entre Busquets y Piqué.

AP / ANDREA COMAS

Salvar el negocio del fútbol en medio de la hecatombe

Iosu de la Torre

El anuncio de la UEFA para concluirlas ligas es una patada hacia delante, sin garantías de que puedan llevarlo a cabo

El estado de excepción en el que vivimos trae los peores vaticinios. Los mensajes que al encierro global individualizado auguran que nada volverá a ser como antes, que nos mentalicemos, y que ande con mucho ojo quien se le ocurra rechistar.

Han quedado anuladas las libertades más básicas, los gobiernos se han bunkerizado, y ya estamos avisados de que debemos acostumbrarnos a un nuevo régimen de vida. La acción frente al covid-19 es tan necesaria que todo lo demás importa poco o nada.

La economía o la vida, que dijo Torra. Mondongo a muerte, que clamaba aquel sindicalista cuando la sangría laboral irrumpió en las fábricas. ¿A quién le importa lo que pueda sucederle al negocio del fútbol? ¿Algún imbécil está preocupado porque el Barça sea campeón de la liga más insignificante del siglo, o que el majestuoso Liverpool se quede sin levantar la Premier? 

Si la humanidad sale de esta, también saldrá el fútbol. Lo que cambiará será el concepto de negocio. Arrinconados contra la cuerdas por la pandemia, los señores del balón tratan de dar forma a la competición y así evitar el hundimiento generalizado. Confinados, con el rostro apepinado que otorgan las conferencias online, seis docenas de federativos acordaron ayer que las ligas deben concluir como sea, mejor con público en los estadios que aislado en casa, confiando en que el verano haya exorcizado al virus.

Parecen los músicos del 'Titanic'. El anuncio de la UEFA es una patada hacia delante sabiendo que nada está garantizado. ¿Un final de liga en julio enredado con las de Champios y Europa League más la secuencia inmediata del inicio de la temporada 21-22? Lo establecido ahora puede desmoronarse en nada.

Los señores de la UEFA hacen bien en preparar nuevos escenarios y tratar de esquivar la ruina. Su presidente, Ceferin, dijo que tiene un plan A, B y C. ¿Contemplara el D? Quién iba a decirles que una pandemia llegaría para enmendar la estafa de un sistema  encaminado hacia el colapso.

Los antiguos dirían que la vaca ya no daba para más. Los posmodernos advierten de que los supervivientes de una catástrofes aprenden y salen adelante. Ojalá.