27 may 2020

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El confinamiento

Un ciclista solitario cruza la desierta calle de Aragó.

JORDI COTRINA

El día después

Sergi Sol

Por ahora se rehúye el debate de hasta cuándo durará el confinamiento, en qué momento el remedio podría ser peor que la enfermedad

Viven en una casa, con patio, en Sant Sadurní d’Anoia. Suficiente para jugar a fútbol con los niños. Cinco y siete años. Aunque ahora ya echan de menos la escuela y el hockey. Precisamente el último partido en casa del Noia fue con el Igualada, la zona cero en la que ya cuentan ausencias trágicas de padres de amigos. Igualada está a 20 minutos de la capital del cava. Ahora también de Corpinnat, sello de calidad de selectos espumosos. A los niños les dan un mosto riquísimo que producen los Llopart, a beneficio de una fundación para niños con cáncer, que se lleva vidas de niños y ancianos.

Los días pasan con apacible resignación. La nevera bien surtida. La televisión y el perro. Amén del móvil y las interminables cadenas de Whatsapp. Tener perro estos días es una suerte. Si ayer era una obligación sacar el perro, hoy es un privilegio.

Y no hay día que no se digan que pese a todo (un todo dramático) son afortunados. Muchas otras gentes lo están pasando infinitamente peor. Cuanto más reducido es el espacio, menos intimidad y eso siempre afecta la convivencia. La diferencia entre una estoica calma y una tensa calma.

Los días transcurren tediosos aunque jamás estuvieron tantas horas con sus hijos, lo que estos parecen agradecer. Los padres ya saben que los peques parecen inmunes al maldito virus que se está llevando por delante a abuelos de amigos, en paralelo al goteo de conocidos que bajan la persiana del negocio o se van al paro.

La cuestión es hasta cuándo. Y ahí la respuesta es impredecible. Y eso lleva a un debate que por ahora se rehúye. Esto es -puesto que el coronavirus ha llegado para quedarse según cuentan los médicos- en qué momento el remedio podría ser peor que la enfermedad. Cuál es el momento en que se levanta un confinamiento —hoy imprescindible para contener el contagio y el número creciente de muertes- que cuanto más se acentúe mayor hoyo socioeconómico dejará y más difícil hará levantar la cabeza. Ese es el otro gran reto, enorme, que será necesario acometer con urgencia.