27 may 2020

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La gestión de la pandemia

Una solidaridad de hecho

LEONARD BEARD

Una solidaridad de hecho

Anna Cristeto

Algunos mandatarios claman solidaridad, aquí y en Europa, sintiendo una gran presión ciudadana a sus espaldas

Nadie sabe cuánto durará el confinamiento, así que afirmar que acabamos de cruzar su ecuador es arriesgado. La decisión de Pedro Sánchez de permitir operar únicamente a sectores esenciales supone un paso más en su observada gestión de la pandemia. Aquellos que reclamaban parar máquinas agradecen la medida aunque previamente soslayaron concretar qué actividades debían restringirse y cuál sería el impacto de hibernar la economía. Desde una perspectiva empresarial se percibe una inquietud efervescente al apreciar cierto grado de improvisación y escasa sensibilidad.

La batalla contra el virus se lidia en un escenario repleto de incertidumbres. Las predicciones tratan de arrojar algo de luz pero la oscuridad de cuanto desconocemos es todavía demasiado intensa en la fase en la que nos encontramos, sea cual sea. Los datos de contagios y muertos son abrumadores y da la sensación de que las decisiones llegan tarde, aunque las críticas no siempre están libres de sesgos retrospectivos. La mayoría de la ciudadanía aguarda en sus hogares haciendo gala de toda la solidaridad esperando que la sanidad no colapse y que sus ingresos les permitan seguir a flote.

El juego de la confusión

Muchas familias atraviesan un momento complicado que las baterías de medidas no pueden aliviar demasiado tiempo. Miles de historias cuyos protagonistas no deberían verse sometidos al juego de la confusión que se practica desde ciertos ámbitos. Quizá sea una tentación irresistible para algunos. A finales de la semana pasada, el expresidente Carles Puigdemont valoró la negativa de Sánchez de endurecer el confinamiento.  Cada hora perdida no se mide en tiempo sino en vidas, sostuvo. Ninguna autoridad competente puede menospreciar la vida de la gente, añadió. Todas las administraciones han cometido errores y el momento en que se toman las decisiones importa, pero las acusaciones de infravalorar vidas humanas suben de dos en dos los peldaños de la confrontación más dañina. Con más mesura se expresó Quim Torra, que llevaba tiempo pidiendo mayor rigor en el cese de actividad, aunque desde la Conselleria de Empresa se ha reconocido la complejidad de dirimir qué es esencial fruto de la interconexión entre industrias.

La crisis del coronavirus tiene en Europa otro frente propio no exento de recelos. España e Italia exigen unidad y medidas contundentes para paliar la gravedad de la situación. La Unión Europea tiene ante sí un reto de tal magnitud que incluso el 'brexit', tan cercano, pasa a un segundo plano. Sánchez apela al proyecto europeo para afrontar con garantías la reconstrucción que tendremos por delante. Cuenta también con Macron, que sugiere una acción coordinada.

Alemania y Holanda, en cambio, muestran posiciones poco generosas ya que sus gobiernos miden cada paso presupuestario común muy pendientes de sus parlamentos. Afrontan el mayor desafío que haya conocido la UE desde la Segunda Guerra Mundial, según Merkel, olvidando las palabras de Robert Schuman, uno de los padres de la unión: Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunta, sino que se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho.