02 jun 2020

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Ideas

La Pedrera, en un paseo de Gracia vacío, el pasado 19 de marzo. 

JOSEP LAGO / AFP

De animales y de humanos

Jordi Puntí

El confinamiento también ha hecho crecer un pacto en las redes sociales: mi ventana es tu ventana

Estos días, cuando quiero salir un rato de mi aislamiento (sin salir de casa), tengo dos ventanas: la de la realidad y la de la ficción, y hay que decir que a menudo parece más real y verosímil lo que sale en las novelas. De hecho, las imágenes que veo desde el balcón de casa son tan distintas de lo habitual, que me obligo a decirme que aquello no es una invención de mi mente. Observo las calles desiertas y, más allá, el parque de la Ciutadella, ahora cerrado, que es un estallido del verde de primavera y un griterío de pájaros. A veces, si el viento es favorable, incluso me llega algún bramido desde el parque de las fieras. Frente a mi casa, cada mañana, una señora que tiene un limonero en el balcón sale para dejar pan seco. Al cabo de diez segundos se lanzan las palomas y cotorras a decenas, hambrientas, y yo me fijo en ese frenético batir de alas y pienso que un día se la comerán a ella. Pero al rato las aves se van y sólo queda el amarillo de los limones que se mojan de sol.

El confinamiento también ha hecho crecer un pacto en las redes sociales: mi ventana es tu ventana, y la gente cuenta con imágenes lo que ve. Miramos a las pantallas como si nos pudiera tocar el aire, y entonces vemos que una familia de jabalíes baja por la calle Balmes, en Barcelona, ​​y que los canales de Venecia ahora están tan limpios que se ven los peces. En Donosti tienen una foca que se baña tranquilamente en el río Urumea, y los ciervos y zorros campan libres por las calles de los suburbios norteamericanos... Mientras los animales ocupan los espacios de los humanos, sin miedo, desde la ventana también vemos como éstos se vuelven salvajes. Algunos cuerpos de seguridad y policías se ceban con los que van por la calle, abusando de su poder, y desde los balcones la gente se comporta como patricios en el circo romano: insulta a los vejados y aplaude a los gladiadores. ¿Verdad que los militares nos repiten que esto es una guerra? Pues tal vez conviene recuperar unas palabras de George Orwell, que alguien pronunciaba el otro día desde una ventana: “Toda la propaganda de guerra, todos los gritos y mentiras y odio, provienen invariablemente de gente que no está en la lucha”.