30 mar 2020

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Semanas duras por delante

Resistencia

LEONARD BEARD

Resistencia

Anna Cristeto

Con la prórroga del estado de alarma cobra mayor importancia que nunca nuestra capacidad para resistir

La portada de este domingo de El PERIÓDICO captura un instante cualquiera de la vida que ahora llevan los vecinos de un bloque de pisos del Eixample de Barcelona. Podría ser cualquier barrio de cualquier ciudad. Quien tiene terraza se asoma algo más a un mundo que nos encierra en nuestros hogares a golpe de pandemia. En la fotografía, alguien pasa el tiempo guitarra en mano y otros buscan cualquier rayo de sol. Cada cual resiste como mejor sabe y su ingenio le permite.

El Gobierno no ha abierto el grifo y el empresariado urge a que el aval público anunciado cubra el 75% de los créditos, algo que la banca podría arropar

Si las personas somos animales sociales por naturaleza, el virus ataca directamente a esa necesidad aristotélica de relacionarnos más allá de las cuatro paredes. Por eso ahora cobra mayor importancia que nunca nuestra capacidad para resistir, como reza la canción que se ha alzado como banda sonora de estos tiempos. Más todavía cuando ya sabemos que el estado de alarma se prorrogará al menos hasta el 11 de abril.

Así se lo comunicó Pedro Sánchez a los presidentes autonómicos. El miércoles solicitará el aval del Congreso, con un probable apoyo de la mayoría. Era una decisión previsible en atención a las cifras. Ya son cuatro los presidentes autonómicos que reclaman paralizar la producción de cuanto no sea de primerísima necesidad. Cualquier crítica o demanda debe seguir siendo ponderada, más aún cuando no podemos permitir que muchos se queden atrapados en esta crisis.

Tenemos semanas duras por delante antes de que la curva de contagios permita cierto optimismo. El personal sanitario (son el 12% de los infectados) salva vidas sin descanso a pesar de la escasez de material de protección. En algunos hospitales ya se enfrentan a la angustia del colapso. La ciudadanía, por su parte, debe cumplir con su responsabilidad inexcusable: quedarse en casa. De poco sirven los aplausos si no se respeta el confinamiento a rajatabla.

La emergencia sanitaria es la prioridad pero el virus también hace mella en la economía. Economía de guerra, en palabras de Sánchez. En vez de material bélico, mascarillas, guantes y respiradores mecánicos. Las cuentas de los autónomos y de las empresas no escapan al efecto devastador del coronavirus, con el consiguiente eco en el empleo. Organismos internacionales y locales ya han advertido de una perturbación económica sin precedentes. La UE y el BCE han movido ficha en la buena dirección y el escepticismo inicial se atenúa. Mientras, patronales y asociaciones de varios sectores reclaman de forma insistente una moratoria fiscal que, con orden, daría oxígeno en los pagos previstos. El Gobierno todavía no ha abierto el grifo y el empresariado urge a que el aval público anunciado cubra el 75% a los créditos, algo que la banca podría arropar.

Todos debemos resistir hasta vencer al virus. Esta redacción, conectada desde casa, cubre al minuto cada detalle de la crisis y se esfuerza por ofrecer una cobertura que dé voz y protagonismo a los colectivos más afectados. Todo el equipo de Barcelona y Madrid, Última hora, de gráficos, fotografía, vídeo, corresponsales y colaboradores, se están volcando en ofrecer la mejor información ante un desafío que requiere de profesionalidad y rigor.

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