07 abr 2020

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IDEAS

Mel Brooks y su hijo Max Brooks, en una imagen del vídeo

No quiero ver nada (y está bien)

Desirée De Fez

Desde que empezó el confinamiento he sido incapaz de ver ninguna película. Nada. Lo único que tolero son las videollamadas con mi familia y mis amigos

Llevo más de veinte años escribiendo sobre cine. Y, salvo en situaciones excepcionales, no suelo irme a dormir sin haber visto al menos una película. Desde que empezó el confinamiento he sido incapaz de ver nada. Lo único que tolero son las videollamadas con mi familia y mis amigos.

Por si fueran pocas las cosas por las que estar preocupada, esta situación me estaba provocando una angustia tremenda: ¿En serio no quiero ver nada? Valoro y me conmueve la generosidad de los cineastas que están regalando sus trabajos, de las plataformas que ofrecen películas gratis, de otras instituciones culturales que han hecho accesibles sus contenidos. Agradezco también las recomendaciones de mis colegas, incluso los hilos eternos en Twitter con 'gifs' de películas favoritas. Pero soy incapaz de ponerme a ver nada. Vi que Guy Maddin compartía en Vimeo 'The green fog' (2017) y aplaudí. Y me enteré de que Filmin ponía a disposición de sus suscriptores 'La flor' (2018), una de las películas que más ganas tenía de ver y me hizo ilusión. Pensé: ahora puedo sacar las trece horas que dura para verla. Pero ni me he puesto la de Maddin ni tengo claro que me atreva pronto con la epopeya de Mariano Llinás. Y, sinceramente, ahora creo que tampoco pasa nada. Ya las veré.

Puede parecer absurdo, pero hice el clic con un vídeo de internet. Cuando me encontré en Twitter con el maravilloso vídeo de Mel Brooks, uno de mis ídolos, y su hijo Max Brooks concienciando con humor sobre la importancia de aislarse durante esta crisis, recordé una película que tiene una idea que me emociona. En 'En algún lugar de la memoria' (2007), Adam Sandler da vida a un hombre roto por la pérdida de su familia en el 11-S que encuentra consuelo viendo en el cine una maratón de películas de Mel Brooks. Estos días no he encontrado aún la película que vaya a calmarme, a entretenerme, a tener mi atención más de cinco minutos (¡cómo pensé que podría ver 'La flor'!). Pero la aparición de Mel Brooks me hizo pensar dos cosas: que la encontraré y que, si me había emocionado tanto al verle, mi amor por el cine sigue intacto aunque por las circunstancias me haya pedido una tregua.