02 dic 2020

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Dos miradas

Una librería barcelonesa, en una foto de archivo.

MANU MITRU

Ahora tratan de vender el desierto sentimental y el soliloquio del macho (porque hablamos de machos, no lo olvidemos) como una medida solidaria en tiempos de pandemia. Lo reitero: se puede estar solo y leer y hacer punto

En función de las circunstancias, hay varias maneras de afrontar el confinamiento. Encontramos desde consejos sanitarios a propuestas imaginativas para jugar con los niños en casa. Hay, por ejemplo, una campaña urgente a favor de la lectura, promovida por libreros, pero también por lectores corajudos que recomiendan y comparten libros que han leído o que leerán en casa. De hecho, es el mejor lugar de todos para leer, y leer es, seguramente, más allá de hacer punto, la actividad más indicada para los días que vivimos.

Hay, sin embargo, quienes tienen otras perspectivas. Lanzarse por la pendiente de la lujuria, por ejemplo. Dos empresas de pornografía on line, previendo esta alternativa, han abierto sus portales en Italia para que la ciudadanía pueda disfrutar gratis de ellos. El razonamiento es impecable: "la pornografía puede ayudar a evitar el contacto directo con otras personas". De hecho, lo evita. De hecho, evitarlo es la esencia de esta industria. Y ahora tratan de vender el desierto sentimental y el soliloquio del macho (porque hablamos de machos, no lo olvidemos) como una medida solidaria en tiempos de pandemia. Lo reitero: se puede estar solo y leer y hacer punto.