LA CLAVE

El farol vírico de Torra

El espectáculo del presidente catalán simulando haber declarado el confinamiento de Catalunya el viernes por la noche fue sonrojante. Una artimaña pueril: chincha, chincha, yo lo dije primero

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Comparecencia de Quim Torra para hablar sobre la situación del coronavirus en Catalunya.

Comparecencia de Quim Torra para hablar sobre la situación del coronavirus en Catalunya. / DANNY CAMINAL

Un halo de irrealidad esfuma los perfiles de los paisajes cotidianos. Desde las diez plagas bíblicas de Egipto, lo hemos leído y visto tantas veces en narraciones históricas o fantásticas y en películas distópicas, que no resulta difícil alucinar con que la pandemia vírica es solo una ficción más, un ensueño del que despertaremos en cualquier momento con un chasquido de dedos.

El coronavirus lo ha cambiado todo. Las rutinas cotidianas. Los besos, los abrazos y los apretones de manos. El trabajo. Ay, el trabajo: cuántos ERTE colarán como gato por liebre. Los negocios. El ocio. El consumo material y el espiritual. La economía global y la particular.

Pero hay asuntos inmutables, resistentes a cualquier plaga. Con coronavirus o sin él, el juego de manos del procesismo independentista es imperturbable. Tres cubiletes y una bolita, así las tinieblas cieguen a los egipcios o el ángel exterminador caiga sobre sus primogénitos.

La pandemia ha puesto patas arriba la legislatura, la agenda del Gobierno progresista, el nuevo abordaje del conflicto catalán, los calendarios electorales… Nada será igual bajo el influjo del virus… Nada, excepto la prestidigitación procesista, estimulada por la torpeza inicial del Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en la estrategia de comunicación del estado de alarma.

Chincha, chincha...

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El espectáculo del presidente catalán, Quim Torra, simulando haber declarado el confinamiento de Catalunya el viernes por la noche pese a carecer de competencias para ello, con un lenguaje suficientemente confuso para poder alegar en todo caso que no dijo lo que aparentaba decir, fue sonrojante. Catalunya no estaba confinada entonces, evidentemente, pese a que la Generalitat proclamaba falsamente lo contrario en su cuenta oficial de Twitter a aquella misma hora. Si la DUI fue un farol, la declaración de Torra del viernes no fue menos. Una artimaña pueril: chincha, chincha, yo lo dije primero. La inveterada astucia del procesismo, la impostura.

Halo de irrealidad… En cualquier momento, sonará la música y terminará la película.