07 abr 2020

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análisis

El Camp Nou sin público en el 1-O, cuando se disputó el Barça-Las Palmas.

JORDI COTRINA

Vivir sin fútbol, la otra epidemia

Antonio Bigatà

¿Si dura la suspensión de partidos conseguiremos resistir mucho tiempo sin nuestra droga favorita?

La decisión de suspender -de momento temporalmente- los partidos de fútbol  a causa del coronavirus ha hecho descarrilar una tentación de los organizadores de los campeonatos: que se reconociese por fin su idea de que los espectadores que acuden a los estadios no valen prácticamente nada; que para ellos las competiciones pueden seguir disputándose tranquilamente con las gradas vacías en partidos a puerta cerrada. Esa era su propuesta, aunque luego se la hayan tumbado.

Hay una razón muy sencilla. Para Javier Tebas, presidente de la patronal española del fútbol, y para los tipos de su calaña que mandan sobre las competiciones, el fútbol ya sólo es un negocio (aunque para suavizar lo llamen "industria"). Es decir, su valor no reside en que sea ni un deporte ni un espectáculo popular. Para esos negociantes el dinero que pagan los que van a los estadios como socios o lo que se recauda en las taquillas es sólo calderilla. la riqueza de verdad , lo millonario, lo sacan de las retransmisiones televisadas y del 'business' de la publicidad. 

El todo por la pasta de Tebas

Desde la óptica de Tebas y compañía el hecho de que los forofos se amontonen en las gradas gritando, sufriendo, aplaudiendo o pitando, pasando frío o calor, apoyando a unos colores y estimulando el progresivo crecimiento deportivo de unos jugadores propios es sólo una nota de color que va bien para sus beneficios, nada más. Los hinchas les convienen porque son unos figurantes anónimos que animan el correteo de los futbolistas y quedan bien como telón de fondo en las retransmisiones televisadas.

Pero no ignoran que son esas retransmisiones lo que les proporcionan sus sueldazos, las comidas sin pagar y los viajes en primera, y no se tomarán la molestia de llorar si el negocio continua funcionando con los estadios completamente vacíos . La interacción futbolistas-espectadores no forma parte de sus preocupaciones. Por eso proponían sin ruborizarse que se jugase durante cierto tiempo a puerta cerrada. No les escandalizaba. El gran eslógan que llevan grabado en el alma es 'Todo por la Pasta'; lo demás lo consideran sensiblerías marginales y puñetas.

De todas maneras no hemos de mitificar la suspensión de los partidos porque puede durar cierto tiempo y nos trae incertidumbres muy complejas. Tal vez acabe comportando un final en seco de las competiciones de este año. En ese caso, ¿se anulará la temporada de cara a las estadísticas? (es decir, no bajará el Espanyol). ¿O se darán por resueltas en el estado en que están ahora las clasificaciones? (teniendo en cuenta que el Barça es líder no creo que la jerarquía nacional-futbolística de Madrid opte por eso, aunque la UEFA y la FIFA podrían dictaminarlo si el virus no se difumina pronto).  

Preguntas, preguntas

¿Tendrán ahora sus vacaciones los futbolistas y disputarán los partidos pendientes en julio y agosto, por ejemplo? ¿Sería eso justo teniendo en cuenta que los equipos se han preparado para llegar en buen estado de forma a los meses de ahora? ¿Sería justo dar por finalizadas las competiciones cuando algunos equipos han disputados los partidos difíciles más bien en casa y otros han tenido que jugarlos fuera? El cuestionario de dudas y preguntas sería larguísimo, y la cuestión se sofistica mucho si tenemos en cuenta que todo afecta r al fútbol de cada país y también al internacional, a los clubs y a las selecciones..

Hay que darle cierto tiempo al tiempo, ver cómo evoluciona  la pandemia, y ordenar con rigurosidad los debates. Ya veremos qué pasa. Con todo lo peor será otra cosa: ¿si dura la suspensión de partidos conseguiremos resistir mucho tiempo sin nuestra droga favorita?