06 abr 2020

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La clave

El escaparate de la librería Gigamesh.

RICARD CUGAT

Viaje alrededor de tu salón

Carol Álvarez

Gigamesh, la librería por excelencia del género apocalíptico y la ciencia-ficción, ha cerrado temporalmente por el coronavirus. Otras no especializadas plantean medidas de contención imaginativas. Máximo diez clientes, café en la puerta para acompañantes... hasta han reactivado su correo electrónico para estrechar lazos con su comunidad, ofreciendo recomendaciones personalizadas y entrega a domicilio. Gigamesh cierra puertas en el corazón del Fort Pienc, ese 'patchwork' de tiendas chinas, comercios de toda la vida, y 'fanzone' total del manga y los cómics en general que se abre con energía a turistas y 'hipsters'.

Los 'cerrado por vacaciones' de tantas tiendas son sobrecogedores. Gigamesh cierra, pero con un mensaje a los aficionados: bajad las pilas de libros por leer en casa. La cultura de cuarentena despliega sus alas, impulsada por la necesidad de adaptarse a tiempos que pueden durar más de 15 días, y que, igual que el teletrabajo, se ha de enfocar como una oportunidad para recuperar clásicos de la literatura, aquellos libros que siempre quisiste leer, y para fortalecer las redes sociales con nuevos e imaginativos usos.

El confinamiento, no salir de casa unos días, llevó a Xavier de Maistre a un ejercicio literario que fue éxito de ventas en la Francia de finales del siglo XVIII. Con su 'Viaje alrededor de mi habitación', y cumpliendo un arresto domiciliario tras un duelo, De Maistre revisita con ojos nuevos las paredes del lugar de su encierro, las geometrías de su estancia. La imaginación al poder, la atención al detalle hasta ahora inadvertido y la adaptación extrema a sus nuevas circunstancias nos regaló una joya en forma de diario de reflexiones.

Han pasado cientos de años y aquí estamos, con un nuevo reto para la imaginación. Gigamesh y seguramente otras librerías cerrarán sus puertas físicas unas semanas largas, igual que ayer decidieron hacer las bibliotecas y bibliobuses de la red de la Diputación de Barcelona, pero con ese mismo gesto abren otro, para que la lectura y la industria cultural siga fluyendo entre nosotros con nuevas formas de relacionarnos.