SIN AGENDA POLÍTICA

La pandemia que devora al 'procés'

Ya nada será igual, particularmente en una Catalunya donde la política ha estado secuestrada por la pequeñez y la necedad

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El presidente de la Generalitat, Quim Torra, y parte de su Govern, antes de la reunión del pasado martes.

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, y parte de su Govern, antes de la reunión del pasado martes. / RICARD CUGAT

La gravedad de la pandemia planetaria del coronavirus ha engullido todo lo demás; no hay lógicamente otro tema de interés y preocupación para nadie. Incluso ha logrado devorar al tan resiliente 'procés', que bien podría calificarse de "endemia" política propia dada su alta permanencia y localización.

La crisis económica mundial del 2008 acabó desarrollando en Catalunya el fenómeno viral del separatismo, la variante local del nacionalpopulismo que desde entonces circula por Europa bajo diferentes rostros. La nuestra es una fantasía que ha hecho creer a mucha gente que los problemas de la globalización se podían afrontar mejor desde el gen egoísta de lo pequeño, y que las reglas del Estado democrático y de derecho se podían romper unilateralmente como hicieron los líderes independentistas en septiembre y octubre del 2017. Pues bien, da la impresión de que la crisis del coronavirus con sus incalculables consecuencias en todos los ámbitos puede acabar sepultando al 'procés', aunque todavía no sepamos qué vendrá después. 

Por ahora, la política catalana ha desaparecido de la agenda, como lo prueba lo poquísimo que se ha hablado de la dimisión forzada del 'exconseller' de Exteriors Alfred Bosch, por haber ocultado un presunto caso de acoso sexual continuado por parte de su jefe de gabinete. La pugna preelectoral entre JxCat y ERC fue determinante en la renuncia de Bosch el pasado lunes, lo que en otro momento hubiera dado cuerda política y mediática para varias semanas.

Tampoco ahora importa gran cosa cuándo ni cómo va a celebrarse la próxima reunión de la "mesa del diálogo" entre gobiernos prevista para marzo. Hemos entrado en un estado de alarma en el que todo ha quedado suspendido. En realidad, ya nada será igual tras la debacle del coronavirus, particularmente en una Catalunya donde la política ha estado secuestrada por la pequeñez y la necedad, mientras los problemas se han ido agudizando y haciéndose más globales. 

Los giros del Govern

La portavoz del Govern, la 'consellera' Meritxell Budó, afirmaba este mismo martes que Catalunya tenía "los casos de coronavirus controlados", que se podía seguir el trazo de los contactos de las personas que habían dado positivo, por lo que no hacía falta adoptar medidas como en otras comunidades. El grave brote del virus en Igualada cortó en seco ese aroma de diferenciación identitaria y en menos de 48 horas se ha decretado el cierre inmediato de todos los centros educativos.

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Igual volantazo se ha producido en relación a la gratuidad del teléfono 061, que hasta ahora era de pago en Catalunya, la única entre todas las autonomías, pese a las reiteradas críticas de los partidos de la oposición y de las asociaciones en defensa de la sanidad pública. Otro ejemplo más de que el 'procés' se ha hecho a costa de los gastos socialmente importantes.

En sus comparecencias, los miembros del Govern, desde la portavoz hasta la 'consellera' de Salut, Alba Vergés, pasando por Quim Torra o Pere Aragonès, reflejan nervios y sobre todo mucha improvisación. Se han dado cuenta de que las elecciones catalanas van a ir de coronavirus y no de 'procés'.