02 jun 2020

Ir a contenido

La adulación

Baile durante la presentación del Consell per la República en el Palau de la Generalitat.

ELISENDA PONS

MHP, HC: las siglas reverentes

Ernest Alós

Quizá sea por la lejanía, mental y física, de la capital y la corte, y la carencia de un Estado propio. O por el saludable ramalazo antiautoritario de raíz libertaria. Pero el caso es que los catalanes, también sus cúpulas políticas, económicas o académicas, solían llevar mal algunas prácticas de respeto protocolario. Incluso en las formales introducciones de actos públicos con presencia de autoridades, el saludo inicial muchas veces denotaba incomodidad, expresada en la apresurada enumeración de ilustrísimas, magníficos y excelentísimos, alguna ocasional omisión, cierta premura en llegar a un 'y demás autoridades'. Con excepciones claro, como la solemnidad de raíz tarradellista del rector de la UB Josep Maria Bricall, que tanto contrastaba con la espontaneidad de su contemporáneo en la UAB, Carles Solà.

Como tantas otras cosas, esto también parece haber cambiado con el 'procés'. En homenajes (aún no me he podido borrar de la mente la danza en honor a Puigdemont en el Palau de la Generalitat, con reverencia incluida), en la retórica que no puede prescindir de elogios arrobados sobre cómo se ejerce con ejemplar dignidad la alta responsabilidad inherente al cargo, en la puntillosa reiteración de los tratamientos honoríficos...

Hace meses estuve a punto de escribir esta columna, y la guardé en un rincón tras las noches de furia de Urquinaona, en que parecía que la muchachada había decidido mandar a los líderes a paseo y Barcelona volvía a ser la rosa de fuego. Pero en cuanto llegó el comandante y mandó parar quedó claro que todo era un espejismo.

El fenómeno tiene una faceta particular en Twitter. Allí he llegado a ver a tuiteros reprendidos por no respetar los honores debidos (y también creación de clubs de fans, literalmente, de alguna 'consellera' cuestionada, aunque este sería otro nivel en materia de adulación). Pero en particular Twitter, por aquello de la espontaneidad y las limitaciones de espacio, es campo abonado para las siglas. Sí, LOL o WTF, pero también un MHP que parece imprescindible ante el nombre de un 'president' (en todo caso, cuya presencia o ausencia define al autor del mensaje), un HC delante del cargo de un 'conseller’... Con una intensidad que solo tiene un paragón. La adicción a los tratamientos honoríficos y sus correspondientes siglas de los británicos. Los MP de los Comunes, Sir Ian McKellen CH CBE, Sir John Major KG CH... Para estar escribiendo el libro de estilo de una república insumisa y desobediente, en lo protocolario está saliendo la mar de parecido al de la más tradicional de las monarquías europeas. 

Temas Twitter