26 oct 2020

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El 8-M

Manifestación del 8-M en Bilbao.

LUIS TEJIDO (EFE)

En un momento en que la derecha más extrema, fascista, retrógrada, homófoba, racista y machista se está haciendo un lugar en algunas instituciones no podemos descansar ni un instante

Votar, divorciarse o abortar. Tres acciones que hoy podemos hacer. ¿Igualdad? Aparentemente. Porque si hablamos de cobrar lo mismo por hacer el mismo trabajo, poder conciliar la vida laboral con la personal o tener las mismas posibilidades de acceder a puestos de decisión ya no hablamos de igualdad. Y es que, a pesar de algunas grandes conquistas feministas, como el sufragio universal, la despenalización del aborto, el reconocimiento del divorcio, la aprobación de la ley de igualdad efectiva o la del matrimonio homosexual; no vivimos en plena igualdad. A pesar de estar en la Europa del siglo XXI nos queda mucho camino por recorrer y lo haremos.

Desgraciadamente, las desigualdades y las discriminaciones que sufrimos las mujeres todavía están muy presentes. Lo vemos en el mundo laboral donde las directivas son minoría y las brechas salariales son constantes y enormes. La discriminación salarial por motivos de género es una vergüenza intolerable y la debemos erradicar. En el mundo político y judicial la presencia de mujeres aún está lejos de la paridad.

Hemos avanzado, pero nos queda mucho por hacer. Debemos acabar con la cosificación a la que son sometidas las mujeres, tenemos que reivindicar el derecho a una maternidad libre y segura, el derecho de las mujeres a decidir libremente sobre el propio cuerpo. Es necesario que hombres y mujeres nos corresponsabilicemos en la implementación de políticas de conciliación de la vida laboral, personal y familiar y esto pasa antes que nada por implementar permisos de maternidad y paternidad iguales e intransferibles.

La lacra de la violencia machista

Pero lo más urgente e importante es que erradiquemos la violencia machista. Estamos hartas y hartos de la violencia que sufren las mujeres. Estamos hartas y hartos de que se ponga más el foco en las víctimas de violaciones y agresiones sexuales que en los agresores. Es una emergencia actuar contra la violencia hacia las mujeres, que en poco más de dos meses ya se ha llevado a cuatro mujeres en Catalunya y 14 en España. ¿Cuántas muertas más hacen falta para actuar y terminar con esta lacra? Hagamos de la lucha contra la violencia machista una cuestión de Estado.

Debemos actuar. Ahora más que nunca. En un momento en que la derecha más extrema, fascista, retrógrada, homófoba, racista y machista se está haciendo un lugar en algunas instituciones no podemos descansar ni un instante. No nos lo podemos permitir. Vuelven a estar en juego derechos fundamentales que nos han costado tanto alcanzar, como el derecho a la manifestación o la libertad de expresión.

Ahora más que nunca, entre todas y todos, tenemos que hacer un cambio de mentalidad, conjuntamente debemos pasar de una sociedad machista a una igualitaria. Será la verdadera transformación para dejar atrás el patriarcado. Hay que unir, trabajar y luchar por un país de ciudadanos libres, socialmente justo, pero sobre todo donde reine la igualdad. Debemos luchar por una República catalana donde no se cuestione el derecho a amar a quien y como se quiera; donde nuestras hijas ya no tengan que volver a romper techos de cristal, sufrir brechas salariales o terrenos pegajosos; donde la justicia no pueda ser arbitraria contra las agresiones sexuales y donde la violencia machista ya no sea una cruda realidad cotidiana.

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Tenemos que luchar y persistir para hacer de Catalunya un país sin desigualdades, un país que haga frente a las élites económicas y los más poderosos y que ayude y vele por los más débiles y necesitados, un país con justicia social. Un país que asuma los retos globales y que no dé la espalda ni a la emergencia climática ni a la crisis migratoria. ¡Queremos frenar el cambio climático y queremos acoger! Todo esto también es reivindicar la igualdad, todo esto son valores feministas y republicanos.

Nos queda mucho por hacer pero, como afirmaba la activista feminista Rosa Parks: "Nunca debes tener miedo con lo que estás haciendo cuando es lo correcto". Y nosotros no tenemos miedo y luchamos por causas justas y nobles: la igualdad, la justicia social, el ecologismo y la libertad individual y la del país. Son luchas colectivas, responsabilicémonos colectivamente mujeres y hombres.

Si nos alzamos y lideramos la lucha feminista en las calles y en las instituciones conseguiremos esta República catalana feminista, justa, verde y libre que tanto anhelamos. ¡Hagámoslo! Ejerzamos la igualdad. Construir una sociedad más justa nos apela a todas y todos porque el machismo afecta a todos; combatámoslo y ejerzamos la igualdad por todas las mujeres que no pudieron hacerlo. Hagámoslo por aquellas que comenzaron este camino, por la Nativitat Yarza, por Fidela Renom, por Enriqueta Gallinat, por la sindicalista Isabel Vilà, y por la queridísima y añoradísima Muriel Casals. Hagámoslo por nuestras abuelas y por nuestras madres, pero especialmente hagámoslo para ser un ejemplo para nuestras hijas y nuestras nietas. ¡Hoy, 8 de marzo, movilicémonos y reivindiquemos una sociedad justa, una sociedad de mujeres con todos los derechos! Persistid porque nosotros persistiremos.