OPINIÓN

La 'chinadependencia' y las nuevas estrategias

Algunas empresas defienden reducir las importaciones desde el gigante asiático, mientras otras ven en la crisis del coronavirus una gran oportunidad para implantar allí sistemas de gestión occidentales

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Personas en China con máscaras por el coronaviruas de Wuhan.

Personas en China con máscaras por el coronaviruas de Wuhan. / AFP

La crisis del coronavirus ha evidenciado la 'chinadependencia' de Occidente y las empresas locales empiezan a plantearse si el modelo de desarrollo actual debe afianzar al gigante asiático como proveedor supremo. La idea que parece triunfar entre los empresarios es que las empresas internacionalizadas deben diversificar los aprovisionamientos aunque sea con mayores costes. Frente a esta última corriente de pensamiento, totalmente lógica, otras empresas y expertos están por replantear las relaciones económicas con el gigante asiático y aprovechar la capacidad de innovación europea para abrir nuevos negocios allí, sin pensar exclusivamente en China como fábrica del mundo. La idea es que Europa aporta experiencia pero también 'start-ups' e innovación creativa. O gestión empresarial. China tiene músculo industrial pero requiere mejoras de organización y flexibilidad. Pero para aprovechar ese músculo y las oportunidades de negocio es necesario estar allí y 'europeizar China' en la medida justa.

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Empresas de servicios informáticos españolas ven ahora en China un mercado muy atractivo pero solo al alcance de empresas ambiciosas. Hace ya una quincena de años los 'chinaexpertos' ya pronosticaban que el gigante asiático iba a convertirse en la fábrica de la mayoría. Cualquier tendencia de mercado de éxito en un país de 1.000 millones de consumidores tenía ases de sobra para configurar producto con ventas inmensas a nivel mundial. Las economías de escala son imprescindibles. Y esa lógica está hoy también plenamente vigente.

Sea en telefonía móvil, en desarrollo de las redes 5G o en computacion cuántica, las potencialidades chinas son superiores. Que los iPhone se fabriquen en China o que el mayor fabricante mundial de electrodomésticos sea chino (Haier) es solo un dato más. Será difícil que con coronavirus o con incremento de aranceles el potencial chino vaya a ser cercenado. La única manera de superar la situación es ahora la bajada de tipos de interés o aprovisionar en el norte de África, pero no es esa una solución a largo plazo. La vía para recuperar el terreno perdido es replantear las alianzas y sumarse a las apuestas del gigante asiático sin olvidar a los monstruos estadounidenses. Buscar equilibrios estratégicos y relaciones sólidas. El auge del eje Asia Pacífico requiere también socios en Europa. 

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