11 ago 2020

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Primarias del Partido Demócrata

El candidato demócrata Bernie Sanders, durante un debate en las primarias del partido en la localidad de Charleston, en Carolina del Sur. 

PATRICK SEMANSKY (AP)

El viejo Bernie

Sergi Sol

Sanders es un hombre con un profundo sentido de la justicia social y la equidad

Bernie Sanders, esta vez sí, podría ser el primer aspirante socialdemócrata a la presidencia de Estados Unidos. Precisamente para enfrentarse al presidente más estrambótico que jamás ha tenido Norteamérica. Donald Trump es la expresión más populista de un fenómeno global que está sacudiendo todas las democracias, como Salvini en Italia. Bolsonaro en Brasil. O Boris Johnson en el Reino Unido. Como esa derecha española que ha tenido en Albert Rivera un alumno aventajado. E incluso en Catalunya, pues sí, donde el populismo ha ganado enteros, incluso en las filas de un sector del independentismo.

La victoria en California, que antaño se le resistió, es indicativa del progreso del aspirante demócrata y de sus opciones. Obama fue un cambio significativo, también por el color de su piel. Pero Sanders va mucho más allá. Sanders es el primer candidato a la presidencia de la primera potencia mundial que se declara socialista y se asemeja a un socialdemócrata europeo. Y no nominalmente. Nada que ver con Felipe González. Tal vez más con Zapatero. Además, es judío, pero eso no le impide señalar a Netanyahu como un extremista.

Sanders presidiría la nación más poderosa del mundo como octogenario. El de Vermont suma ya 78 primaveras y el mandato presidencial es para cuatro años. Lo más longevo que tenemos en Catalunya es Ernest Maragall, algo más joven. Aquí uno de los flancos de ataque al veterano político catalán, en las aún recientes elecciones municipales, fue su edad. No es el caso de Sanders al que están cuestionando por izquierdista confeso. Tampoco del renacido Biden, rival de Sanders y de la misma edad, representante del establishment demócrata. Aunque también es cierto que Maragall no fue desalojado de la alcaldía por su edad si no por republicano e independentista. Por ello Colau es alcaldesa. Gracias al apoyo de una derecha financiada por los ‘fondos buitre’.

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Los adversarios de Sanders cuestionan su falta de centralidad. Pero eso es lo mismo que decían los detractores de Trump en el Partido Republicano hace cuatro años, que su elección iba a regalar la presidencia a Hillary Clinton. Y ya hemos visto lo sucedido. Trump apeó a Clinton, claramente. Pese a perder en voto popular, ganó en 30 de los 50 estados.

Descubrí a Bernie Sanders leyendo su discurso maratoniano en el Senado. Ocho horas, ocho.  Cierto que se repetía como un loro. Lo que no quita que reconociera en él a un hombre con un profundo sentido de la justicia social y la equidad. Sanders dejó en evidencia la reforma que promovía la Administración de Obama-Biden de exenciones fiscales a los ricos. Brillante. Su defensa de la sanidad pública y universal me parece demoledora en un país donde la gente se arruina luchando contra enfermedades que en Catalunya asume íntegramente la sanidad pública. Mi madre ha pasado por cuatro cánceres. Bellvitge lo asumió todo. En Estados Unidos igual estaría toda la familia en la ruina o con la casa subhipotecada.

En su día, ante Clinton, Sanders proclamó: "Si nos mantenemos unidos y no permitimos a los Trump del mundo que nos dividan, podemos garantizar la sanidad para todo el mundo como un derecho, podemos hacer que la educación secundaria y universitaria sea gratuita, podemos liderar el mundo en transformar nuestro sistema de energías y combatir el cambio climático, podemos cambiar el sistema económico y que la gente pague unos impuestos justos. Y podemos hacer eso si la gente se levanta, lucha y crea un Gobierno que trabaje para todos y no solo para el 1%". ¡Ojalá!