06 jun 2020

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Dos miradas

Lucha contra el coronavirus en Corea del Sur.

EFE

Cuevas kársticas

Josep Maria Fonalleras

La primera noticia que tuvimos del coronavirus era poco más que un breve, una especie de exótica información que se reducía a "una misteriosa neumonía". Cómo cambia todo en dos meses

Recuerdo como si fuera ayer, hará un par de meses, la primera noticia que tuvimos del coronavirus que después fue el Covid-19. Si no me equivoco estaba en la sección de Internacional, aunque podría ser que fuera Sociedad o Salud. Era poco más que un breve, una especie de exótica información que se reducía a "una misteriosa neumonía" que, según las autoridades sanitarias, "no se transmitía entre humanos".

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Pensé que era similar a las cientos de noticias curiosas con que topamos cada día y que sirven incluso como distensión de los grandes titulares que nos hablan de conflictos políticos, de catástrofes naturales o de profundos dramas humanos. Incluso creo que casi me reí cuando un especialista chino aseguró que el origen del brote provenía de los "patógenos contenidos en las cuevas kársticas, lugar de origen de los mariscos que van a parar al mercado". Tuve que ir al diccionario a buscar 'karst', una región de rocas calizas, con simas y cavernas generadas por la erosión subterránea. Aun me parecía todo más exótico.

Y ahora está aquí, entre nosotros, incluso en casa, y se tambalea la economía y oímos de cerca las trompetas del Juicio Final. Cómo cambia todo en dos meses.