13 ago 2020

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SENTENCIA EJEMPLAR

Harvey Weinstein accede con un andador al tribunal de Nueva York que le ha condenado, el pasado 25 de febrero.

MATHEW MCDERMOTT

Weinstein, el violador eres tú

Gemma Altell

La sentencia contra el productor estadounidense por violencia sexual es un éxito histórico

La reciente sentencia contra Harvey Weinstein por violencia sexual es un éxito histórico. En primera instancia lo es de las mujeres valientes que se atrevieron a denunciar, en segunda  del movimiento #Metoo y, por último, del movimiento feminista y todas las mujeres y hombres que han contribuido a transformar y difundir relatos distintos a los que ha impuesto la cultura de la violación hasta ahora. Entramos en una nueva etapa.

Una sentencia relevante por varios motivos. A nadie se le escapa que Hollywood tiene una incidencia en el modelaje social muy por encima de otros ámbitos. Lo que allí sucede sigue siendo ejemplo para gran parte de la ciudadanía para bien y para mal por consiguiente el impacto mundial es y será indudable. También tiene el valor simbólico desde perspectiva del capitalismo: parece que el dinero ya no lo puede comprar todo; parece que el hombre blanco rico y poderoso puede caer también. Pero lo más importante es el cambio de paradigma. Es como si de repente nos diéramos la vuelta y- escenificando la coreografía tan de moda en los últimos meses- la sociedad haya dicho: “el violador eres tú”. Parece, por fin, que el papel de cada uno en la violencia sexual se ha recolocado y se legitima de quien es la responsabilidad.

Justicia de verdad

Hasta ahora la dificultad para probar este tipo de delitos dentro de una mirada patriarcal y la poca credibilidad que han tenido las mujeres en los juzgados –también en una lógica machista- ha disuadido en muchos casos de, incluso, iniciar un proceso judicial. Ahora esta sentencia confirma que -aun en sistemas judiciales decimonónicos- puede haber justicia de verdad.  Hace años que existe un clamor social que intenta que las instituciones que se supone que nos deben representar realmente lo hagan; el sistema judicial ha hecho casos omiso de este cambio hasta que ha llegado un caso tan aplastante que no pueden mirar hacia otro lado. 

El cambio de foco debe significar –necesariamente- pasar de cuestionar a las mujeres víctimas del delito a señalar a quien ha ejercido la violencia sexual. Es probable que ello anime a más jueces a “arriesgarse” con sentencias inculpatorias que hasta ahora no veíamos. También es probable que esta sentencia anime a muchas mujeres a una mayor identificación de violencias sexuales vividas y a interponer más denuncias. Es probable que esta sentencia signifique un paso importante respecto al mensaje social de impunidad que hemos vivido hasta este momento.

También es probable que a partir de ahora podamos vislumbrar con mayor grado de realismo la dimensión social cuantitativa y cualitativamente del fenómeno de las violencias sexuales. Pero lo que debería ser imprescindible es el cambio cultural transversal sobre el ejercicio del poder y el uso  de la sexualidad masculina heterosexual como un instrumento para ejercer este poder con la connivencia de las instituciones como el sistema judicial. Esta sentencia revierte los términos : Weinstein, el violador eres tú .