29 oct 2020

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Seguridad en la red

Contraseña de internet para proteger datos personales.

Solución a la clave para los códigos

Juli Capella

Entre claves, pins, puks y códigos de seguridad alfanuméricos se va enredando tu actividad digital

Hoy en día necesitamos una clave de seguridad para casi todo. Nos recuerdan que ha ser compleja y difícil de adivinar. Debe incluir mayúsculas, minúsculas, guarismos y algún símbolo. Y nos dicen que la recordemos de memoria, que no se debe apuntar en ningún sitio. Pero al ser tan compleja al final se nos olvida. Y entonces debemos enviar un mail de socorro, esperar respuesta y verificar con un código la nueva clave. Pero ojo, debe ser distinta de la anterior. Y así con decenas de claves: Facebook, ID de Apple, DNI electrónico, tarjeta Cat Salut, Ikea, Kickstarter, Ticketmaster, Free Now, Ulabox, Idealista...

Para hacer una trasferencia bancaria, debes usar el código de acceso, luego el código de operaciones, tras lo que recibirás un SMS –suele coincidir justo con la entrada de una llamada– con un larguísimo código de confirmación, que si no ha caducado la sesión, debes introducir para acabar la operación. Algunos productos te adjudican ellos la clave y no puedes cambiarla, por antipática que te caiga. Otros por el contrario te obligan a cambiarla cada equis meses, cuando ya empezabas a sabértela. Hay la opción de que el ordenador se encargue él mismo de crearla y guardarla, pero ¿y cuando operes desde otro dispositivo?

Un día te pones de los nervios y no te acuerdas de la calve. Confundes la de Netflix con la de HBO o la de Vueling con el Bicing, y de repente todo se bloquea. Más de tres intentos. Te sientes como un delincuente suplantando a alguien, pillado in fraganti. Cuando solo estás intentando ser tú. Entre claves, pins, puks y códigos de seguridad alfanuméricos se va enredando tu actividad digital. Desesperado, un día decides apuntar en un documento de Word todas las claves, y lo subes a la nube para poder utilizarlas en cualquier dispositivo. Justo ese día un hacker te pilla y te desfalca. Y entonces te preguntas ¿para qué ha servido tanta protección? Un mareo. ¿Alguien tiene la clave –y el pin y el puk correspondiente– para solucionar este embrollo? Sos.