30 sep 2020

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EL CONFLICTO CATALÁN

Reunión entre Pedro Sánchez y Quim Torra en la Moncloa, el 9 de julio del 2018.

DAVID CASTRO

La mesa de los Globetrotters

Andreu Pujol Mas

Los mundialmente conocidos Harlem Globetrotters son un equipo de baloncesto que se dedica a hacer un espectáculo de exhibición, más que a practicar este deporte de forma reglada. Siempre juegan contra un equipo 'sparring', los Washington Generals, quienes les permiten hacer sus acrobáticos mates y sus vistosas volteretas. Durante el próximo mes de mayo pasan por aquí y yo ya tengo las entradas para ir a verlos en el Palacio Municipal de Deportes de Badalona, ​​en casa del Joventut. En este caso el público ya está prevenido: iremos sin esperar encontrarnos allí un partido serio, sino una pantomima, y ​​lo único que nos podrá decepcionar será la calidad artística de la demostración y no la falta de rigurosidad en la aplicación del reglamento de la FIBA.

La mesa de negociación que se pone en marcha entre el gobierno catalán y el español podría tener el mismo espíritu que estos partidos circenses de producción estadounidense. Hay indicios que nos pueden hacer pensar que en los dos equipos hay jugadores con más ganas de 'show' que de encestar pelotas. Por un lado, el hecho de que Pedro Sánchez y el PSOE se hayan visto empujados a sentarse por una necesidad aritmética, teniendo en cuenta su actitud totalmente inversa durante la campaña electoral, puede hacernos dudar de la buena voluntad de parte del equipo español. No quedan muy lejos sus declaraciones denunciando que el otro equipo era de categoría inferior, casi amateur, argumentando que no había que perder el tiempo con ellos.

Por otro, en la alineación del equipo catalán se dejan entrever las luchas internas y los codazos para convertirse en el nuevo capitán de Junts per Catalunya, con el previsible desencanto de los que no han sido convocados. Ganan puntos Elsa Artadi y Jordi Puigneró mientras que el entrenador no cuenta con Damià Calvet. Tampoco no está escrito que el máximo anotador catalán sea de la cantera posconvergente, lo que todavía genera más tensiones y nerviosismo entre los aspirantes. Demasiado ruido extradeportivo habrá precedido el encuentro. No solo sobre los jugadores titulares, sino también sobre si debe haber árbitro, ya se llame mediador o relator, y en qué parte del partido tiene que entrar, si en el momento final o bien desde el pitido inicial. Incluso ha habido polémica sobre la conveniencia misma de jugar la contienda, con algunos de los directivos diciendo que no se sentían vinculados y que no daban el visto bueno a su desenlace.

En este caso, a diferencia de lo que esperamos los espectadores de los Harlem Globetrotters, es posible que una gran parte del público desee ver jugadores que corran y afinen la puntería de forma verosímil, que se dejen la piel. Seguramente, el gran perdedor de la competición será el que demuestre que no le ha echado ganas suficientes y es justamente por eso que de momento no se ha dado por desconvocada por incomparecencia de los contendientes. Veremos quién es el primero en tirar la toalla y decepcionar a la afición.