29 oct 2020

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NÓMADAS Y VIAJANTES

El candidato presidencial demócrata y exalcalde de la ciudad de Nueva York, Mike Bloomberg, saluda en un acto de campaña en Salt Lake City (Utah), el jueves

RICK BOWMER (AP)

¿Puede Bloomberg derrotar a Sanders?

Ramón Lobo

Los demócratas no saben cómo echar a Trump ni quién sería la mejor opción para lograrlo

El billonario Mike Bloomberg aún no ha ganado un solo voto. De momento solo tiene mucho dinero para gastar. Esta semana participó en su primer debate junto a los demás candidatos demócratas y salió escaldado. Fue el peor en una brega que ganó Elisabeth Warren. Todos se lanzaron a su yugular, una forma de darle la bienvenida. Tiene puntos débiles que no supo defender. Se le acusa de haber pagado para silenciar acusaciones de acoso. Aunque no estuvo bien sigue en ascenso en unas encuestas que favorecen a Bernie Sanders (27,8%), el favorito de la gente joven y de los votantes rasos. Bloomberg es tercero (16.1%), cerca de superar al exfavorito y exvicepresidente de Barack Obama, Joe Biden (17,8%). En varios sondeos es segundo.

Entrará en acción el 3 de marzo, en el 'supermartes'. Están en juego 1.357 delegados. Para conseguir la nominación en la Convención de julio en Milwaukee se necesitan 1.991, la mitad más uno de los 3.979 delegados que serán elegidos en todo el país a través de caucus (asambleas) y primarias (voto en urna).

Todo apunta a que Biden va a perder en Nevada. En Carolina del Sur, donde estaba destacado, empieza a bajar. Si fuera inteligente se retiraría antes de que la humillación sea completa. Si lo hiciera sería por escasez de fondos, nunca por coraje. La mayoría de los políticos viven en un mundo de glamur, aplausos y peloteo que les impide entender la realidad, la suya también.

Sin caballo

El aparato del Partido Demócrata se ha quedado sin caballo. Solo tiene claro que no quiere a Sanders. No le ve capaz de derrotar a Trump, pese a que es el más popular entre sus bases y el único que podría movilizar al electorado, aunque este año arrastra menos gente que en el 2016. Los demócratas no saben cómo echar a Trump ni quién sería la mejor opción para lograrlo. Para el columnista de 'The New York Times' David Brooks, esa persona es Sanders porque igual que Trump ha logrado colocar un relato entre los votantes. Los relatos ganan elecciones.

Si renunciara Biden, el aparato tiene cuatro opciones 'antiSanders': Warren, una progresista más flexible que genera menos temor en el 'establishment'; Pete Buttigieg, la sensación en Iowa y Nuevo Hampshire pero sin apoyos en las minorías latina y afroamericana; y Amy Klobuchar, la más peligrosa para Trump. Klobuchar no termina de despegar porque es la más desconocida.

La cuarta sería Bloomberg. El supermillonario es un caso atípico, como lo fue Trump hace cuatro años. Ya ha gastado más de 400 millones de dólares de su bolsillo (es la séptima fortuna del mundo) en publicidad. El siguiente candidato no ha pasado de 18 millones. Ha inundado los Estados del 'supermartes' con todo tipo de anuncios. Su equipo es muy activo en su cuenta de Twitter, tanto en inglés como en español. Sus mensajes son agresivos contra un presidente que considera un peligro para la democracia.

Democracia en peligro

El exalcalde de Nueva York ocupa una posición ideológica ambigua que le ha permitido ser republicano liberal y demócrata conservador. Podría arrastrar el voto de los republicanos que se sienten espantados con las maneras y los excesos de Trump. Su problema es que no tiene predicamento en núcleos de menos de 100.000 habitantes y no enamora a las minorías. Las mujeres podrían ser la clave en el voto suburbano en los 12 estados en los que se jugará la presidencia en noviembre. Tampoco son su fuerte.

La campaña de Bloomberg no es una buena noticia. Abre la puerta a que otro supermillonario quiera ser presidente sin pasar por los partidos políticos. Es un signo más de que la democracia que conocemos está en peligro: cambiamos valores por dinero, o por mentiras masivas.

El 'supermartes' debería eliminar a Biden, además de los decorativos Tulsi Gabbard y Tom Steyer, y dejar claro si Klobuchar tiene opciones. Warren es un misterio que cotizaba alto en octubre. ¿Es tarde para una resurrección? De ese día sacaremos en claro si Bloomberg es un rival serio. Tanto él como Sanders disponen de dinero para pelear hasta el último minuto.

Volvamos a los 1.991 delegados. Si nadie los logra en una primera votación en Milwaukee, en una segunda entrarían 771 súperdelegados (el aparato). Ellos decantarían el resultado. Si el senador Sanders no llega nominado, puede quedarse fuera. Sería una catástrofe. ¿Apoyarían los derrotados al candidato oficial aunque sea de otra facción? Si regresamos a la experiencia del 2016, la respuesta es 'no'. Mientras los demócratas se despellejan, Trump viaja por todo el país encantado en su nuevo papel tras el 'impeachment': el de intocable en jefe.