01 abr 2020

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Editorial

Restricción a la publicidad del juego

Mientras se renunciaba a fijar límites a la promoción de las apuestas deportivas, la adicción se iba incrementando entre los jóvenes

Alberto Garzón.

Alberto Garzón. / DAVID CASTRO

Sin famosos, sin facilidades ni ganchos comerciales, con moderación emocional y restricción horaria, estas son las principales directrices que marcan el proyecto de real decreto destinado a limitar la publicidad del juego. Un punto y final a los mensajes de incitación compulsiva como el ‘juega, juega, juega’ y a las promesas de futuros felices. Adiós al derroche emocional de la Lotería de Navidad.

En total, más de 100 medidas que incidirán en la práctica totalidad de la publicidad de los juegos de azar. Especialmente relevante es la prohibición de la presencia de famosos en los anuncios. Numerosas asociaciones y expertos habían denunciado la influencia de estas celebridades en la incitación a la ludopatía, más aún cuando algunos de los prescriptores son auténticos ídolos para los más jóvenes.

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La publicidad de juego online solo aparecerá en una franja de cuatro horas, entre la 1 y las 5 de la madrugada. Pero habrá una notable excepción: las retransmisiones deportivas en directo a partir de las 8 de la tarde en emisoras de radio y canales de televisión. Los equipos de fútbol también estarán exentos de limitar sus patrocinios. Las camisetas de los jugadores podrán soportar la publicidad de las casas de apuestas, a excepción de las camisetas de talla infantil destinadas a la venta. Este, sin duda, es el punto más controvertido de la propuesta. El que hace que el proyecto, pese a las expectativas iniciales, no se pueda equiparar al que rige la publicidad de tabaco y alcohol.

No solo el juego online se verá reglamentado. Si bien Loterías y Apuestas del Estado (Selae) y la ONCE podrán emitir sus anuncios en cualquier franja horaria, deberán adaptar sus mensajes. El juego no podrá presentarse como la solución de la vida. Su publicidad deberá huir de la emoción o la agresividad. En cuanto a las casas de apuestas y los casinos, su competencia recae en las comunidades autónomas.

La necesaria regulación de la publicidad en el sector de los juegos de azar estaba pendiente desde el 2011. Durante este tiempo, la adicción al juego se ha incrementado de forma alarmante, especialmente en las apuestas deportivas 'online' y entre los más jóvenes. Datos del 2018 arrojaban un aumento del 30% de jugadores respecto al año anterior. 800.000 personas se conectaban cada mes. Aunque el perfil medio del jugador es un hombre entre 26 y 35 años, un 14% de los jóvenes de entre 16 y 17 años apuesta online. Uno de cada tres apostantes menores, tiene menos de 15 años. Y está expuesto a una publicidad que vincula diversión y dinero fácil, con mensajes de microcréditos rápidos. Aunque el proyecto de decreto ley vetará que los menores de edad puedan seguir a perfiles de juegos de azar, difícilmente podrá expulsarlos del juego.

Numerosos expertos apuntan a que el juego se está convirtiendo en una de las adicciones más importantes del siglo XXI. En este contexto cobra especial relevancia el decreto de publicidad del juego impulsado por el ministro de Consumo, Alberto Garzón, pero sus limitaciones también invitan a seguir trabajando en una mayor restricción.