30 mar 2020

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Editorial

Exportar alta velocidad

Ante la liberalización, internacionalizar Renfe es necesario pero debe ir en paralelo a la mejora de servicios básicos como Cercanías

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El Periódico

Un tren AVE de Renfe.

Un tren AVE de Renfe.

Algunos podrán pensar que los antecedentes del consorcio español que emprendió la aventura del AVE de la Meca no son precisamente halagüeños. Pero la realidad es que Renfe, una de las sociedades que ha participado en la construcción del tren rápido en Arabia Saudí, es en el momento actual una de las empresas del mundo que más experiencia acumula en la construcción y gestión de la alta velocidad ferroviaria.Tiene ya constituida una filial en Francia para competir cuando se liberalice el mercado, igual que los ferrocarriles franceses e italianos intentan entrar en el mercado español, y aspira a operar otros trayectos en EEUU y el Reino Unido. Ahora, Renfe se ha hecho con el contrato de construcción y mantenimiento de la línea privada que unirá las ciudades norteamericanas de Houston y Dallas. Una facturación que sumará más de 5.500 millones de euros hasta el año 2046, uno de los trayectos (390 kilómetros de distancia entre las dos ciudades) en los que el tren de alta velocidad está llamado a sustituir al transporte aéreo. La internacionalización es uno de los objetivos estratégicos de Renfe, precisamente para fortalecerse ante la llegada de nuevos competidores en lo que es su mercado de origen. Y lo cierto es que, aunque con decisiones tomadas en algunos casos por razones más demoscópicas que económicas, la alta velocidad ha tejido una red en España que nos convierte en una referencia internacional. Las dudas sobre el modelo de despliegue son más que razonables, pero ello no obsta para reconocer el valor que ese conocimiento tiene para una operadora que tiene de diversificar sus mercados.

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Es cierto que, desde el punto de vista del usuario, no todos los servicios de Renfe que deberían tener la consideración de básicos tienen la misma calidad que la gestión de la oferta más innovadora de alta velocidad. Posiblemente es el momento –coincidiendo con la liberalización de los mercados, la internacionalización de la misma Renfe y la próxima firma de un nuevo contrato de servicios con la Generalitat de Catalunya– de estudiar si esa compañía debe crear un modelo que ponga más el foco, por ejemplo, en la modernización del transporte de Cercanías.