25 oct 2020

Ir a contenido

Dos miradas

El futuro tanatorio cuando aún era un parque de bolas, en octubre.

JORDI COTRINA

Metáfora mortal

Josep Maria Fonalleras

El Happy Parc de Sants será un tanatorio. El choque de las dos realidades es colosal. De la alegría de unos niños a la tristeza de los adultos.

Mi hija, que vive cerca, en la calle Comtes de Bell-lloc, me informa regularmente del estado en que se encuentra el Happy Parc de Sants, que cierra las puertas porque no puede hacer frente a una subida astronómica, mortal, del alquiler: un 300%. Me dice que todavía hay carteles que celebran los 25 años del establecimiento e incluso un letrero que anuncia los horarios. La última noticia es un "Stop Tanatori" que han garabateado en la puerta metálica y una corona, como las de las funerarias, de claveles blancos, que no solo nos habla del final de este parque recreativo sino de la inminente llegada de un negocio de pompas fúnebres.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

El choque de las dos realidades es colosal. De la alegría de unos niños (y el sufrimiento de unos padres; doy fe: las piscinas de bolas eran para mí, cuando iba a estos sitios, una tortura medieval) a la tristeza de los adultos. Del descubrimiento de la vida (concentrada en un alboroto de colores y golosinas) al encuentro inmisericorde con la muerte. Costará que los vecinos se acostumbren a la metáfora de este cambio. De los chillidos desmesurados, irreflexivos, de un cumpleaños feliz a la pena masticada en un velatorio. Al sólido gris de un funeral.