Opinión | Dos miradas
Josep Maria Fonalleras
El desvanecimiento
'Només la fi del món', de La Perla29, habita en la antesala del llanto, allí donde hablamos mucho y no sabemos qué decir, allí donde descubrimos la liturgia del desvanecimiento

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A 'Només la fi del món', de Jean-Luc Lagarce, un escritor regresa a casa para comunicar a la familia que está a punto de morir. No lo dirá, porque, como advierte su hermano, "aquí nada se dice fácilmente". El retorno, sin embargo, provoca una telaraña de palabras desbocadas para llenar el silencio, soliloquios que funcionan como una voz interior del que vuelve o como una fantasmagoría de los que se han quedado. Muntsa Alcañiz logra transmitir, con las herramientas de una frialdad hierática, la distancia contemporánea de la madre de Louis, el escritor. Habla, sin abrazarse a él, como todos los demás, con "el miedo de no ser lo suficientemente amado y de no amar lo suficiente", como dice Oriol Broggi.
En una escena angustiante al tiempo que apacible, rememora a latigazos los domingos felices cerca del río y se pregunta: "¿Podemos saber cómo desaparece todo, como desaparecemos todos lentamente?". Por un momento así (y por unos cuantos más) vale la pena ir a LaPerla29 a ver esta tragedia coral que no se atreve a ser aún tragedia, sino que habita en la antesala del llanto, allí donde hablamos mucho y no sabemos qué decir, allí donde descubrimos la liturgia del desvanecimiento.
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