28 mar 2020

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Editorial

Una Via Laietana para la vida

La reforma de la emblemática calle para desincentivar el uso del coche es obligada, pero debe ir en paralelo con la mejora del transporte público

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El Periódico

Imagen virtual de la Via Laietana después de la reforma, con la nueva distribución de carriles y la calle de Jonqueres pacificada.

Imagen virtual de la Via Laietana después de la reforma, con la nueva distribución de carriles y la calle de Jonqueres pacificada.

De una autopista urbana a una vía pacificada, esta será la Via Laietana que Barcelona estrenará en el 2023. Una propuesta valiente que pretende acabar con una de las calles más estresantes de la ciudad y convertirla en una vía para los peatones, las bicicletas y el transporte público. El coche estará prácticamente desterrado. Desaparecerá en sentido ascendente, únicamente los residentes de la zona podrán circular, y estará limitado a un carril 30 de bajada. Es decir, solo se podrá circular a un máximo de 30 kilómetros por hora y se compartirá espacio con las bicicletas. Mala opción para las prisas.

La necesidad de remodelar la Via Laietana es obligada para la salud de los ciudadanos y una vieja reivindicación de vecinos y comerciantes. Una de las calles más emblemáticas de la ciudad que, paradójicamente, resulta especialmente antipática para el viandante. El tamaño y el estado de sus aceras disuaden del paseo. Ningún barcelonés la escogería para recorrerla. Para los residentes, es un calvario de ruido y humos.

¿Es necesaria la nueva Via Laietana? Sin duda. Pero también es obligado reconocer las dificultades que puede comportar su remodelación. Con su restricción de tráfico quedará cortada al transporte rodado una de las pocas vías que unen de forma vertical el Eixample con Ciutat Vella. Aunque la idea es desincentivar el uso de los vehículos privados, es evidente que estos no desaparecerán y necesitarán alternativas que no provoquen congestiones en otros puntos de Barcelona.

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Otro punto irrenunciable y obligado es la mejora del transporte urbano. No solo para los desplazamientos internos de la ciudad, también para aquellos que se desplazan desde el resto del área metropolitana. Es obvio que la bicicleta, el patinete o el simple paseo no están al alcance de todos ni puede resolver al completo las necesidades de movilidad. El compromiso con el medioambiente requiere un transporte público de mayor calidad. Su ampliación y su modernización es imprescindible para que cada vez más ciudadanos se animen a dejar sus coches. Un paso indispensable para evitar la saturación de movilidad.

Necesitamos una Barcelona más verde, porque necesitamos un planeta más verde. Nuestra vida y la de nuestros hijos están en juego. Al menos 351 personas murieron en Barcelona en el 2018 debido a los altos niveles de contaminación atmosférica. La mala calidad del aire afecta especialmente a los niños, los mayores, las mujeres embarazadas y las personas con problemas de salud. Provoca cáncer de pulmón, afecta a las enfermedades cardiovasculares y respiratorias, restringe el crecimiento fetal, así como el desarrollo cerebral y pulmonar de los niños. Al fin, reduce la esperanza de vida. Es un problema estructural que precisa soluciones de calado como la reforma de la Via Laietana. Obligadas, pero que deben desarrollarse con garantías para evitar nuevos colapsos. Solo un plan de remodelación urbana en sintonía con la mejora del transporte público conseguirá revertir una situación tan preocupante.