24 feb 2020

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Al contrataque

Colas para coger taxi en el exterior del recinto ferial del Mobile World Congress.

ELISENDA PONS

Los taxis y el Mobile

Antonio Franco

Me alegraría que, tras la cancelación de este año, el taxi sintiera preocupación por el congreso de telefonía de los próximos, y no por las recaudaciones que pueda perder

La vida da muchas vueltas, mil vueltas te da la vida. Pensé en eso cuando leí una noticia sobre la preocupación del sector barcelonés del taxi por los problemas del Mobile, aunque sospeché que era una exageración o una imprecisión periodística. Nunca habría podido sospechar que el sector del taxi pudiese tener alguna preocupación por el Mobile, y lo había demostrado sobradamente en varias ediciones anteriores. En todo caso, lo que le preocupaba era otra cosa. Porque recuerdo cómo había utilizado al Mobile o se había aprovechado sin ninguna consideración de este 'world congress' pasando por encima de él para sus propios y exclusivos fines. Me refiero a cuando escogía cuidadosamente las fechas de su huelga anual, hasta el punto de que si el Mobile a última hora hubiese cambiado de días, el taxi habría trasladado su amenaza de paralizar el servicio para esas nuevas fechas. Consideraba que el caos que esa coincidencia provocaría en la ciudad, los barceloneses y los asistentes eran menos importantes que sus propios asuntos de sector; jugaba con un presunto derecho a deteriorar la imagen internacional de Barcelona, y se desentendía de los perjuicios que su huelga causase a los trabajadores de los otros sectores.

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No me confundan: creo en el derecho a la huelga. Y acepto el marco fijado para hacerlas. Algunos consideran conveniente que, además de las existentes, las autoridades establezcan cada año unos cuantos días determinados del calendario en los que no puedan hacerse. Antes de recurrir a eso, prefiero que esos conflictos se autorregulen con seriedad por los propios convocantes para que exista proporcionalidad entre cada una de ellas y lo que comportan, pues las autoridades ya han demostrado que cuando intervienen suelen tender a desnaturalizarlas. Pero precisamente para defender el derecho a la huelga en estos tiempos en que sube Vox me parece necesario que los huelguistas no utilicen cada vez -aunque la tengan a mano- como única arma para cualquier reivindicación lo que podríamos llamar las bombas atómicas, una de las cuales es zancadillear específicamente el Mobile.

Me alegraría que el periodista que redactó la noticia tuviese razón y que, tras la cancelación de este año, el taxi sintiera preocupación por el Mobile de los próximos, y no por las recaudaciones que pueda perder. Como estamos ante una cuestión general, también me parecería bien que no hubiesen las terribles huelgas del transporte los días concretos en que empiezan y acaban las vacaciones de los trabajadores, sin que eso no signifique que en otras fechas no haya huelgas de taxistas, ferroviarios o personal aéreo si tienen que apretar para que se les reconozcan derechos. De paso, me alegraría que los reguladores y contratadores se esfuercen para que, aunque existan las huelgas, los trabajadores tengan que recurrir a ellas mucho menos que ahora.