11 ago 2020

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Al contado

El presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre (derecha), recibe al presidente del Gobiern, Pedro Sánchez (izquierda), a las puertas de la sede de la patronal catalana.

Ricard Cugat (El Periódico)

Pedro Sánchez y las infraestructuras

Agustí Sala

Uno de los primeros frutos de la inmersión catalana del presidente podría ser un consorcio para las Rodalies

Para los empresarios, la visita de dos días del presidente del Gobierno Pedro Sánchez a Barcelona ha sido provechosa. Es más, consideran que, si se logran poner en marcha unos Presupuestos Generales del Estado para el 2020, pronto se obtendrán frutos de esta inmersión catalana del jefe del Ejecutivo español.

Más desconfiados respecto a evitar las subidas de impuestos por parte de la coalición de gobierno PSOE-Unidas Podemos y recelosos con los cambios previstos en la legislación laboral, los patronos están convencidos de que en materia de recuperar un cierto nivel de inversiones del Estado las cosas van mejor. 

De hecho es posible que Foment del Treball convoque en las próximas semanas una jornada sobre infraestrucutras en la que además de Pimec, con la que últimamente van muy alineadas en defensa de los intereses del empresariado, se invitaría, entre otras instituciones, a la Cambra de Barcelona. Se aparcaría así la pugna que ambas patronales mantienen con este organismo controlado por una mayoría independentista, a propósito de la futura ley catalana de cámaras que, al llegar la legislatura catalana a su fin, tiene pocas posibilidades de prosperar. La Cambra trató se organizar un acto similar hace unos días pero solo logró congregar a afines.

El presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, aprovechando las habilidades de su etapa como político, seguro que no dejará pasar la ocasión de sumar esfuerzos entre distintas entidades e instituciones, aunque su afinidad ideológica sea lejana. En resumen, lo que se entiende como transversalidad. No es descartable que logre incluso que intervengan en esa jornada José Luis Ábalos, ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (la designación moderna de la antigua cartera de Fomento) y Damià Calvet, 'conseller' de Territori i Sostenibilitat.  

Y es que, número arriba o número abajo, existe un gran consenso en que en los últimos años se ha acumulado un enorme déficit inversor en infraestrucutras en Catalunya por parte del Estado. Foment lo cifra en los úlitmos 10 años en unos 28.000 millones. La Cambra hace también sus cálculos, pero lo cierto es que la idea es que se ha invertido por debajo de lo necesario y ejecutado muy poca parte de lo presupuestado.

Si la situación política no se tuerce, uno de los primeros frutos de esta nueva etapa que algunos atisban podría ser aplicar el modelo consorciado a la gestión de Rodalies. Sin tener un coste elevado sería efectista, al menos para los 420.000 ciudadanos que utilizan el servicio diariamente. Más adelante ya vendría el Port y el aeropuerto. Al menos es de agradecer que Sánchez no haya prometido como Mariano Rajoy en el 2017 una lluvia o chaparrón de millones que luego no llegó ni a sirimiri.