20 feb 2020

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análisis

Un momento de la derrota del Barça en la semifinal de Copa.

Fue bonito mientras duró

Antonio Bigatà

Hay circunstancias en que lo bonito y valioso es saber ayudar a que renazcan nuevas situaciones para hacer posible un mejor futuro.

Por justicia, primero haré dos consideraciones. Una, en San Mamés siempre puede perder. Sea un equipo bueno o malo, haya hecho bien o mal las cosas previas, juegue o no con acierto. Dos, el Barça pudo ganar, aunque nadie tenga derecho a decir que el Bilbao mereció perder. Exhibió algunos pequeños brotes verdes en relación a lucha, voluntad e intensidad. Tuvo al Messi de esta temporada: voluntarioso pero perdiendo muchos balones y desafortunado en el tiro. Es el mejor jugador del mundo aunque en ese ligero declive que en algunos momentos parece desmentir con toques brillantísimos, goles maravillosos o victorias atribuibles casi exclusivamente a su persona.

También por justicia señalaré otras cosas. Que 'Barto' fracasó con la alineación. ¿'Barto'? ¿Con la alineación? Pues sí. No me sean ciegos o tontos: los jugadores que saltaron a San Mamés son los que el club ha puesto a disposición del técnico, una plantilla escasa, descompensada, frágil e insuficiente. ¿Las lesiones? Más o menos las que tocan, pero no fueron debidamente previstas por adelantado en verano. Las bajas temerarias -salvo la de Rakitic porque no se consiguió-  y los fichajes inexistentes son resultado de las decisiones del actual responsable de la política deportiva de la entidad, 'Barto', a quien aprecio y respeto por muchas otras cosas y la honestidad que le intuyo. Abidal no funciona porque lo eligieron mal y le dejan equivocarse, pero no me digan que es él quien ha inventado la plantilla que tenemos.

El 'Drama de las Dos Áreas'

Más madera: Quique Setién, flojo. No por el 'once' que saltó a San Mamés, pues él era únicamente lo que podríamos llamar el secretario de alineación . Puso lo que tiene y en el estado de forma y moral con que lo encontró. Es poco culpable de la alineación, pero no triunfa en su tarea técnica. Tantea con cambios tácticos que revelan desconocimiento de lo que le han puesto en las manos y de cómo va la vida y se juega la Liga, aunque lo peor es que el jueves sobre la marcha no supo resolver el 'Drama de las Dos Áreas' que protagonizó el Barça: de la propia no sabía salir, en la ajena no se entraba en condiciones. Tengo otro cargo para Quique: en un tiempo récord y a pesar de que el Bilbao no le chutó nos ha convencido a todos de que con él Ter Stegen ha dejado de ser el mejor portero del mundo por su desquiciada manera de poner en juego el balón cuando el adversario hacía presión total.

Un jarrrón chino roto: ahora sabemos que una derrota del Madrid en el Bernabéu puede hacer más daño que si no se hubiera producido. Porque en ese caso podríamos escudarnos en la supuesta presión con la que hubiese empezado el partido porque los del Barça sabían que si se imponían prácticamente conquistaban la Copa. La dulzura de lo sucedido en Madrid hizo más amarga la purga de Bilbao.

Acabaré con la 'fotofinish' de Piqué confiando en que no sea también  la 'fotofinish' de toda una época. La imagen del veterano Piqué netamente superado por el joven Williams, su caída al suelo por impotencia mientras merecía una tarjeta por agarrar desesperadamente por la camiseta al bilbaíno (cuando él no es un vulgar Sergio Ramos) recordaba a las estampas de aquella virgen semidesmayada al acoger el cadáver de su hijo recién crucificado.

Alma desagarrada

Creo que aquel segundo del partido a muchos nos desgarró el alma (del mismo modo que a él quizás entonces se le desgarraron algunas fibras del cuerpo). Está claro que Piqué y todos los futbolistas siempre han tenido derecho a perder trágicamente una jugada y hacer falta, pero la secuencia de San Mamés, con muchos antecedentes recientes,  a mí me pareció otra cosa. Quizá tenga la culpa de ello la banda sonora que en aquel momento me fabricó el cerebro. Creí oír aquella música conmovedora que conocí en mis excursiones juveniles y luego he tenido que maltragar en diversos momentos duros: es 'l¿hora dels adeus'... 

Piqué ha sido un gran jugador, le debemos y le queremos mucho, entendemos la lógica de lo tanto que le odian nuestros enemigos, pero ahora encarna la posibilidad de cosas que deben hacer varios jugadores y el club. Todo lo grande fue bonito mientras duró, pero hay circunstancias en que lo bonito y valioso es saber ayudar a que renazcan nuevas situaciones para hacer posible un mejor futuro.