25 oct 2020

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Dos miradas

Dolors Bassa a su llegada al Parlament para declarar ante la comisión de investigación de la cámara catalana sobre la aplicación del artículo 155 de la Constitución

FERRAN NADEU

En su comparecencia en el Parlament, Dolors Bassa habló de la prisión. Hay testimonios de fortaleza y ejemplos de fragilidad

Con la comparecencia en el Parlament, los presos independentistas aprovecharon la ocasión, la primera que tenían, para formular, cada uno en su estilo, una visión no solo de lo que sucedió a raíz de la aplicación del 155, sino también sobre el estado actual de las cosas. No dijeron casi nada de su situación personal. Hacia el final, eclipsada por las declaraciones más políticas, Dolors Bassa habló de la prisión. Nos acercó, pues, al sufrimiento de quien está encerrado, a la desazón de no poder estar con los tuyos, a los riesgos mentales y físicos de tantos días entre rejas. Bassa habló desde la debilidad. Desde el coraje, también. Hay testimonios de fortaleza y ejemplos de fragilidad. "Nos duele -dijo- cuando oímos cómo se banaliza la palabra 'prisión'". Prisión es aislamiento y soledad, y era emocionante ver cómo Bassa no renunciaba a decir esta tristeza profunda.

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Al otro lado, el TS reconocía que se había equivocado en la sentencia de la 'consellera' y que, efectivamente, no era la de Educación. Fue, según el TS, una "errónea extensión funcional" de una "radical irrelevancia". Es decir: todo les da lo mismo. También el sufrimiento de los demás. Sobre todo, ese sufrimiento.